Caminando por la antigua capital del Reino Nabateo entre coloridas tumbas talladas en la roca y monumentos en ruinas de la época romana
Conocida como la Ciudad Rosa, Petra era la capital del Reino Nabateo, un grupo de tribus nómadas que se establecieron en el sur de Jordania durante el siglo IV AC. Con el tiempo Petra se convirtió en una parada obligatoria de las caravanas de camellos que viajaban cargadas de incienso y especias entre la península de Arabia y el Mediterráneo. Y la ciudad se enriqueció mientras sus monarcas eran enterrados en espectaculares mausoleos excavados en las paredes de roca de la zona. Petra alcanzó su máximo apogeo a principios del siglo I, durante el reinado de Aretas IV, cuando estaba habitada por unas 30mil personas. Aunque poco a poco fue perdiendo importancia, y la conquista del Imperio Romano en el año 106 marcó el inicio de su declive.
Petra es el lugar más visitado de Jordania y atrae auténticas hordas de turistas. De hecho está incluida en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y fue elegida como una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo. Entre sus puntos imprescindibles destacan el Siq; el Tesoro; las Tumbas Reales; y el Monasterio.
VIAJE DANA – WADI MUSA
El siguiente tramo de la King’s Highway consta de 56km, pero la ausencia de transporte público me obligó a hacer autoestop en varias ocasiones y tardé más de la cuenta. Necesité 3 etapas:
1. Coche hasta Qadisiyyeh: tras mi ruta por la Dana Nature Reserve tenía que cubrir a pie 3km hasta la carretera principal, aunque esta vez cuesta arriba y durante la parte central del día. Menos mal que el amable dueño del Dana Hotel me encontró un coche que se dirigía a Qadisiyyeh y viajé cómodamente por solo 2D. Una vez en el pueblo el conductor me ofreció llevarme a Wadi Musa por 50D, pero decidí buscarme la vida y ahorrar dinero. Antes de continuar hice un breve alto en una tienda y me compré una Coke porque estaba sediento. El propietario era muy agradable y me ofreció una silla.
2. Autoestop a Shobak: unos lugareños me confirmaron que no había transporte público, así que caminé hasta las afueras de Qadisiyyeh para no llamar la atención; esperé junto a la carretera; y al poco ya estaba subido en una furgoneta avanzando a buen ritmo. Durante el trayecto charlé con dos simpáticos hermanos que me trataron genial, y cuando nos despedirnos les di 3D. Aunque no tardé en comprobar que me habían dejado en las afueras de Shobak. Me tocó caminar algo más de 1km; esperar un rato con un sol abrasador; y parar otro coche. El conductor lucía el típico Hatta (turbante jordano) y al bajarme del vehículo rechazó mi propina de 1D con un «welcome to Jordan!». Todo un detalle. Estas muestras de hospitalidad local compensan con creces cualquier esfuerzo.
Shobak es conocida por albergar las ruinas del Castillo de Montreal, una fortaleza de los Cruzados que está abierta al público. Pero había leído que se encuentra en peor estado que la de Karak y preferí seguir mi viaje sin perder el tiempo.
3. Autoestop hasta Wadi Musa: al igual que en Qadisiyyeh, me dirigí a las afueras del pueblo; esperé 20 minutos (no pasaban vehículos); y finalmente se detuvo un abuelete al volante de un coche destartalado. Me pedía 10D por llevarme a Wadi Musa pero bajé el precio a 7D y nos pusimos en marcha. Apenas hablaba inglés y la comunicación fue complicada. El trayecto duró media hora y cuando llegamos a Wadi Musa conseguí que el hombre recorriera 5km adicionales hasta la puerta del lugar que había elegido para pasar la noche. No protestó ni una sola vez, con lo cual podría haber negociado un precio inferior.

ALOJAMIENTO: PETRA MOON HOTEL – 25D/Noche
*Puntos a favor: habitación espaciosa; cama doble muy cómoda; limpieza extrema; baño privado con ducha de agua caliente; ubicación inmejorable, a 500m de la entrada a Petra; tranquilidad total por la noche; personal realmente atento; precio; abundante desayuno incluido.
*Puntos en contra: no se me ocurre ninguno.
En Wadi Musa hay un montón de hoteles pero yo quería alojarme en el Petra Moon por encontrarse al lado de la entrada del recinto arqueológico y estar recomendado por mi guía de viajes. Aunque era temporada alta y no tenía reserva, una decisión arriesgada. El empleado de la recepción confirmó mis temores y me dijo que no había camas disponibles. Yo insistí tímidamente poniendo cara de pena, y cuando ya me disponía a marcharme en busca de una alternativa apareció el encargado del hotel. Al enterarse de que estaba interesado en pasar 3 noches miró la llave de una habitación reservada a nombre de un tal Ricardo Bassi y me la dio diciéndome: «ahora tú eres Ricardo Bassi».
Los empleados se partían de risa. Yo no paré de dar las gracias y me fui a la habitación antes de que se arrepintiera. Pero más tarde no pude evitar una sonrisa imaginándome la cara del pobre Ricardo Bassi al llegar al hotel. En fin… Una vez instalado eran las 16.30h, así que me estiré un rato en la cama a leer y descansar.

CENA: RED CAVE RESTAURANT
Un local situado cerca de mi hotel que me vino de maravilla porque desde mi desayuno en Dana no había ingerido nada sólido y me moría de hambre. Al llegar ocupé una mesa del comedor y tras examinar el menú pedí Hummus; Shish Tawook (un kebab de pollo con arroz y verduras); una botella de agua; y un té. Los platos no tardaron el aparecer. Estaban deliciosos, con porciones abundantes. Y la atmósfera me pareció muy acogedora. Precio: 10,5D.
De regreso a mi habitación me invadía una sensación de felicidad. Había conseguido cubrir con éxito por mi cuenta el último tramo de la King’s Highway; iba a pasar varias noches en el mismo hotel sin necesidad de constantes traslados; y me encontraba a escasos metros de las ruinas de la mítica Petra, uno de mis sueños viajeros. Me moría de ganas de empezar a recorrer sus monumentos…
EXPLORANDO PETRA
Al día siguiente me desperté con mi alarma sonando a las 6.30h y poco después ya estaba en el comedor del hotel listo para desayunar. El menú consistió en un bufé libre bastante completo con pan y mermelada, embutido, huevo duro, cereales, té y café. Yo engullí todo lo que pude para aguantar el resto de la jornada y acabé a punto de explotar. A continuación preparé la mochila pequeña y me dirigí a paso ligero a la entrada de Petra.
*Horario: 6h – 18h
*Precio: 26D (2 días) (también hay billetes de 22D para 1 día y 30D para 3 días)
*Fotografía: ok
Petra alcanzó un extraordinario nivel de riqueza gracias a su ubicación estratégica entre Egipto, Siria y Arabia. Pero dos hechos provocaron su declive. Por un lado la aparición de nuevas rutas comerciales que transportaban las mercancías por el Mar Rojo directamente al Mediterráneo. Y por otro la consolidación de Palmira como parada destacada de la Ruta de la Seda. En el año 106 los romanos anexionaron Petra a su imperio creando la provincia de Arabia Petraea y todavía mantuvo una cierta importancia. Aunque varios terremotos la destruyeron casi por completo y poco a poco quedó deshabitada convirtiéndose en una ciudad olvidada. Un secreto tan solo conocido por los Beduinos locales, que durante siglos protegieron el lugar del mundo exterior.
El aventurero suizo Jean Louis Burckhardt redescubrió Petra en 1812 y su historia es fascinante. Durante años estudió el idioma y las costumbres árabes para hacerse pasar por Beduino. Y una vez en la zona dijo que había hecho una promesa y debía sacrificar un cordero en la Tumba de Aarón como excusa para poder recorrer el desfiladero donde se encuentran las principales tumbas. Según el Antiguo Testamento, Aarón (hermano de Moisés) murió aquí y fue enterrado en la cima de Jebel Haroun, un monte que domina Petra coronado por una ermita. También visitó las ruinas el artista David Roberts y dibujó algunos de sus grabados más conocidos.

Pensaba que era tarde y me encontraría a un montón de grupos de turistas haciendo cola en la taquilla, pero para mi sorpresa no había casi nadie. Tras comprar el billete recorrí 3km de escaso interés y llegué a la entrada del Siq, un estrecho pasadizo de 1,2km de longitud que atraviesa un enorme bloque de piedra partido en dos a causa de un terremoto. Me encantó caminar completamente solo por este sendero con el eco de los pájaros y los primeros rayos de sol.
Al cabo de unos minutos alcancé el final del Siq y aparecí frente al Tesoro, una de las imágenes icónicas de Petra. Se trata de una imponente fachada tallada en la roca con 43m de altura y elegantes columnas de color anaranjado. Fue creada para albergar los restos mortales del rey Aretas III. Lástima que los relieves están bastante desgastados. El mausoleo recibe el nombre de Tesoro porque según una leyenda el faraón egipcio que perseguía a los judíos escondió sus riquezas en la urna que remata la fachada. Aunque mucha gente lo reconoce como el templo donde se custodiaba el Santo Grial en la película “Indiana Jones y la Última Cruzada”. La cámara funeraria interior es un sencillo recinto cuadrado de paredes lisas.
Después tomé el camino que conduce hasta un Mirador con unas vistas geniales del Tesoro. No podía perder tiempo porque la luz era perfecta para la fotografía pero en breve las sombras empezarían a cubrir la fachada. Y los grupos de turistas estropearían la atmósfera. Pero las prisas no son buenas y me pasé de largo un desvío pensando que el camino estaba bien indicado. Así que acabé perdido en las montañas y me tiré casi una hora deambulando sin nadie a quien preguntar. Aunque me gustó la sensación de aventura mientras probaba diferentes opciones buscándome la vida. Incluso vi un zorro que se marchó corriendo.

Finalmente un chaval me dio indicaciones desde la distancia para sortear un barranco y accedí al Mirador. Por suerte no había nadie y el sol todavía iluminaba bien el Tesoro. Mi cámara de fotos echaba humo. Más tarde me senté a contemplar la escena solo mientras mi imaginación volaba recordando los relatos de Burckhardt y docenas de turistas se amontonaban en la distancia frente a la fachada. Fue un momento inolvidable.
A continuación llegó al Mirador un occidental que había visto en varias ocasiones durante mi ruta por Jordania. Estaba alojado en mi hotel de Karak; y me lo crucé en el castillo o conduciendo un coche en Dana. Era un francés que trabajaba para Médicos Sin Fronteras en Kirkuk (Irak) y aprovechaba cualquier ocasión para viajar. Me pareció un tipo muy interesante y hablamos un rato. Además me vino bien para hacerme una foto con el Tesoro de fondo; y bajamos juntos hasta la avenida principal de Petra.
MAS LUGARES DE INTERES
Tras despedirme del francés continué visitando las ruinas de Petra. Esto fue lo más destacado:
1. Teatro: está tallado en la roca igual que las tumbas y es obra de los Nabateos, aunque los Romanos lo ampliaron y tenía capacidad para 8mil espectadores. Las mejores panorámicas se obtienen desde el sendero que baja del Mirador del Tesoro.

2. Centro de la Ciudad: data de la época del Imperio Romano e incluye numerosas atracciones. Destacan la Calle de las Columnas; el Gran Templo, con más columnas y restos de yeso de colores; el gigantesco Qasr Al Bint, un santuario mejor conservado; el Templo de los Leones Alados, con lagartos correteando entre las piedras y buenas vistas de los alrededores; la Iglesia de Petra, que tiene bonitos mosaicos; y la Iglesia Azul.
3. Calle de las Fachadas: una avenida con numerosas tumbas que el paso del tiempo y la erosión de los elementos han moldeado a su antojo. El aspecto de la piedra de las fachadas impresiona, con formas onduladas y colores cambiantes de tonalidades rojizas. Lástima que a esas horas los grupos organizados ya invadían Petra estropeando el ambiente. Aunque no pude evitar sonreír ante la imagen cómica de dos españoles a lomos de un camello con una bandera gritando “¡Al ataquerrrrrr!”. Cosas del turismo de masas…
4. Tumbas Reales: se trata de cuatro fachadas de gran calidad talladas en la pared de una montaña al final de la avenida principal. Corinthian Tomb es una copia del Tesoro en peor estado de conservación. Silk Tomb luce una magnífica fachada. Palace Tomb es de dimensiones enormes. Y Urn Tomb fue utilizada como iglesia durante la expansión del cristianismo. Esta última permite contemplar una panorámica épica de Petra, con la urna del Monasterio en la distancia. Es posible acceder a las cámaras funerarias de las tumbas. Se encuentran vacías pero la atmósfera es insuperable.

De regreso al Siq me detuve a contemplar de nuevo la fachada del Tesoro, que con las últimas luces del atardecer ofrecía un aspecto diferente al de la mañana, con un ligero tono rosado. Estaba agotado tras varias horas caminando sin parar bajo un sol de justicia, pero al mismo tiempo muy satisfecho por todo lo vivido. Mi ruta por el Siq no tuvo nada que ver con la primera. Ahora el desfiladero se encontraba lleno de turistas; y pasaban carrozas de caballos a toda velocidad levantando nubes de polvo. En Petra madrugar es clave si quieres algo de tranquilidad.
Hay otras dos cosas que no me gustaron de Petra. Por un lado la abundancia de vendedores ambulantes y guías improvisados en busca de clientes. Menos mal que ante la primera negativa me dejaban tranquilo sin insistir. Y por otro la utilización de burros con fines turísticos. Me dio pena ver a estos pobres animales encarando duras pendientes cargados de personas con demasiados quilos de más y un calor horrible. Además eran un peligro porque hay que cederles el paso y si te despistas corres el riesgo de acabar atropellado. En fin, yo volví a mi hotel a buen ritmo. Una vez en la habitación me estiré en la cama a leer y descansar; y piqué unas galletas que había comprado en un supermercado cercano.
CENA: MYSTIC PIZZA
Un local de fast food situado a escasos metros del hotel. Al llegar ocupé una mesa; revisé las diferentes opciones; y pedí un Shish Tawook acompañado de una Coke. La comida estaba muy rica; la porción me pareció generosa; y era el único cliente, con lo cual se respiraba una atmósfera relajada. Precio: 6D. Tras la cena volví a mi habitación y al momento dormía como un tronco.

SEGUNDA JORNADA EN PETRA
Al día siguiente me desperté tras una noche de sueño impecable. Una vez en pie me vestí; metí la cámara de fotos en mi mochila; y fui a desayunar al comedor del hotel. Repetí el mismo menú y al acabar me dirigí a toda prisa hacia la entrada de Petra para evitar a las multitudes. Después recorrí los 3km de aproximación y los 1,2km del Siq, y avancé por la avenida principal. Esto fue lo más interesante:
1. High Place of Sacrifice: en el Teatro arranca un tramo de escaleras talladas en la roca que ganan altura sin parar. De camino pasé por un altar que los Nabateos crearon nivelando la cima de una colina a excepción de dos obeliscos de roca de más de 6m de altura que sobresalen desafiantes. Un poco más arriba se encuentran los restos de otro altar donde se ofrecían sacrificios a Dushara y Al Uzza, los dioses Nabateos más importantes. Hay un sistema de drenaje para la sangre de los cuerpos (animales, aunque puede que también humanos). Y las vistas de Petra son espectaculares, con las montañas de fondo. De nuevo madrugar hizo que tuviera el mirador para mí solo y me quedé un rato haciendo fotos. El tiempo era genial, con el cielo despejado y una temperatura agradable.

2. Wadi Farasa: desde el altar bajé hasta el centro de Petra por Wadi Farasa, o Valle de las Mariposas. A lo largo de la ruta descubrí un montón de lugares de interés. El Lion Monument, un león tallado en la roca que representa al dios Al-Uzza. Probablemente era una fuente de agua con una tubería que salía de la boca del león. También me gustó el Garden Triclinium, un bonito templo rodeado de enormes montañas. Y la Roman Soldier Tomb, con restos de relieves y unas proporciones casi perfectas. Es difícil expresar con palabras lo que sentí mientras entraba en la cámara funeraria de la tumba totalmente solo rodeado de una atmósfera mágica.
Además destaca la Renaissance Tomb, con una elegante fachada de diferentes colores. Zantur, una colina cubierta de trozos de cerámica que era el antiguo vertedero de Petra. Y el Basin Museum, donde se exponen diferentes objetos encontrados en las excavaciones del recinto arqueológico. Hay monedas, vasijas y pedazos de esculturas. Es curioso el contraste entre la avenida principal de Petra, donde se concentran la mayoría de turistas, y estas excursiones relativamente cercanas y accesibles que la gente ignora por completo. Me encantó caminar a ritmo pausado encontrando detalles fotogénicos en cada rincón.
La ruta me permitió ser testigo del día a día de los Beduinos que habitan el Valle de las Mariposas. Se trata de los Bdul, uno de los grupos étnicos más pobres de Jordania. Muchos de ellos ya han sido trasladados por el gobierno a la cercana población de Umm Sayhoun. Pero algunas familias todavía se resisten a abandonar la zona y tienen sus casas en tumbas a las que han añadido puertas de madera. Vi mujeres preparando té en pequeñas fogatas con sus bebés en brazos; y niños correteando o a cargo de rebaños de cabras. Una vez en el centro de Petra me senté unos minutos a la sombra para descansar y picar unas galletas.
3. Monasterio: uno de los lugares imprescindibles de Petra. Se llega siguiendo unas escaleras talladas en la roca que se enfilan por una pronunciada pendiente. El ascenso estaba lleno de turistas y no me dejaron ni un momento de soledad. Algunos caminaban lentamente bloqueando el paso y les tenía que adelantar. Otros cabalgaban a lomos de burros y los animales hacían lo que podían en esas duras condiciones. Al cabo de 45 minutos alcancé el Monasterio. Se llama así porque los arqueólogos encontraron cruces grabadas en las paredes pero en realidad es un templo dedicado al rey Obodas I. La fachada del Monasterio me parece una maravilla. Es casi el doble de grande que la del Tesoro e incluye una serie de columnas de estilo corintio. El conjunto está rematado por una urna de 10m de altura. La cámara funeraria es muy espartana.

Antes de marcharme me senté en un pedrusco alejado de las multitudes y me quedé un rato contemplando el Monasterio. Después subí hasta dos miradores que ofrecen una magnífica panorámica del valle y las montañas de los alrededores. Eso sí, ahora tenía por delante más de 6km hasta mi hotel pasando por el Tesoro y el Siq. La caminata se me hizo eterna y cuando llegué a mi habitación caí rendido en la cama. No tenía fuerzas para dar ni un solo paso.
CENA: MYSTIC PIZZA
Mientras caía la tarde repetí en este local de fast food. Esta vez pedí Garlic Cheese; una Hamburguesa con queso; y una Coke. Precio: 6D. En circunstancias normales hubiera vuelto a mi alojamiento pero todavía me faltaba una cosa por hacer en Petra.
VISITA NOCTURNA A PETRA
Tras llenar el estómago me dirigí a la taquilla de Petra. Existe la posibilidad de visitar el recinto arqueológico por la noche participando en una experiencia llamada Petra By Night. La verdad es que el nombre me echaba para atrás porque odio los shows artificiales. Pero después de muchas dudas decidí jugármela y compré un billete (12D). El comienzo de la excursión no pudo ser peor. En la taquilla había un montón de gente y no pararon de llegar turistas hasta que nos juntamos más de 200 personas en medio de un griterío horrible. Justo lo que me temía…
A eso de las 20.30h un guía nos proporcionó unas sencillas instrucciones y nos pusimos en marcha. Primero recorrimos los 3km hasta la entrada del Siq. Ahora el camino estaba flanqueado por velas. Yo me quedé en la cola del grupo y avancé rodeado de sombras con un ambiente tranquilo. Pero al internarme en el Siq había gente haciendo fotos con flashes cegadores que estropeaban la magia del lugar. Por suerte al final del desfiladero me esperaba una imagen imborrable. Ante mí tenía la fachada del Tesoro iluminada por docenas de velas colocadas en el suelo delante de la entrada. El cielo estaba cubierto de estrellas; y un Beduino de avanzada edad tocaba instrumentos tradicionales (primero una flauta y más tarde un violín). Solo por esto ya mereció la pena Petra By Night.
Yo me senté junto a la multitud; me tomé un té de cortesía; y dejé volar mi imaginación. Es fascinante pensar que los primeros viajeros que visitaban Petra podían dormir aquí mismo, acampando frente al Tesoro o refugiados en el interior de alguna tumba. Lo que pagaría por vivir algo similar… El abuelete continuó explicando historias de su pueblo en un inglés realmente precario entre flashes. Y cuando deduje que la actuación estaba a punto de acabar me levanté como un resorte y desaparecí en el Siq a paso ligero.

Ahora sí que pude disfrutar del estrecho pasadizo de noche y completamente solo. Era la sexta vez que cruzaba el Siq pero sin duda fue la más especial de todas. Llegué a mi alojamiento con una sonrisa de oreja a oreja. Fue una forma inmejorable de despedirme de Petra.
CONCLUSION
Petra es un recinto arqueológico de visita obligada en cualquier recorrido por Jordania. Por muchas fotos que hayas visto, lugares como el Siq, el Tesoro o el Monasterio te dejarán sin palabras. Eso sí, intenta madrugar y evitarás a los grupos organizados al menos durante un par de horas. Te recomiendo dedicar a Petra un mínimo de 2 días completos para visitar los principales lugares de interés y realizar alguna ruta por zonas menos visitadas. Aunque si tienes tiempo añade una jornada extra para hacer excursiones a las cimas de Jebel Haroun o Umm Al Biyara; y explorar las ruinas de Little Petra, una versión reducida de Petra que atrae escasos turistas.
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