Visita a la capital de Nan, con un templo budista cubierto de espectaculares pinturas murales, tras un largo trayecto en transporte público
Situada en el norte de Tailandia, a escasa distancia de la frontera de Laos, Nan es la capital de la provincia del mismo nombre. En el pasado era un reino independiente aunque bajo el dominio de sus poderosos vecinos, primero Sukhotai y más tarde el Reino de Lanna. En el año 1558 el ejército de Birmania conquistó la zona y la mayoría de los habitantes de Nan fueron deportados como esclavos, por lo que la ciudad quedó abandonada. Una dinastía local se hizo con el poder en 1786 y gobernó la región de forma semi autónoma hasta la creación de Tailandia. Pero incluso hoy día Nan se mantiene bastante al margen de lo que ocurre en el resto del país, con un paisaje montañoso cubierto de bosques y campos de cultivo, y una densidad de población muy baja.
Nan cuenta con varios lugares de interés, como el Museo Nacional; el templo Wat Phumin, cubierto de coloridos frescos; y Wat Phra That Chae Haeng, el más sagrado de la provincia. Además Nan constituye una base ideal para explorar las reservas naturales de los alrededores, como Doi Phu Kha Park.
VIAJE CHIANG SAEN – NAN
La jornada comenzó a buena hora en mi habitación de la Gin’s Guest House tras otra noche de gritos y música a todo volumen. Una vez en pie me vestí; preparé las mochilas; y me largué sin desayunar. Entre Chiang Saen y Nan hay 290km de distancia y fue un trayecto laborioso para el que necesité de 4 etapas:
1. Tuk Tuk hasta la Terminal de Autobuses: yo esperé junto a la carretera situada frente a mi alojamiento y al poco estaba subido en un vehículo que me dejó en la entrada (20B).

2. Autobús a Chiang Rai: utilicé los servicios de una compañía privada (mucho mejores que la pública). Pagué un precio algo superior (41B), pero aun así era de risa. El autobús estaba a punto de salir y tenía asientos disponibles. Además viajé muy cómodo y a buen ritmo, sin continuas paradas para dejar o recoger pasajeros. El trayecto duró alrededor de una hora atravesando un paisaje monótono hacia el sur del país.
Chiang Rai es una moderna población que en los últimos años se está promocionando como puerta de acceso al Triángulo de Oro y rivaliza con Chiang Mai (situada a 180km) por atraer turistas, con una buena oferta hotelera y aeropuerto propio. Pero carece de lugares de interés y yo ya había explorado las principales atracciones de la provincia alojándome en lugares con mucho más ambiente. Así que mi visita se limitó a un 7 Eleven local, donde me compré un zumo de naranja; unas galletas imitación de las Oreo; y unos Mentos de sabores exóticos que no había visto nunca (uva y frutos rojos).
3. Autobús hasta Nan: de regreso en la Terminal esperé un rato y subí a otro autobús para cubrir la etapa más larga del día (164B). El vehículo cruzó espesos bosques, profundos valles y llanuras solitarias. Mi guía de viajes hablaba de un desplazamiento infernal con carreteras peligrosas llenas de curvas. Lo pintaban tan duro que estaba preparado para lo peor, pero al final no me pareció tanto. O quizás la infraestructura de la zona había mejorado desde la redacción de la guía. El caso es que llegué a mi destino un par de horas antes de lo previsto tardando 5 horas en lugar de 7.
4. Samlaw a mi alojamiento: se trata de un tuk tuk sin motor, uno de los pocos medios de transporte que me faltaba por utilizar en Tailandia (30B).
ALOJAMIENTO: NAN GUEST HOUSE – 200B/Noche
*Puntos a favor: habitación espaciosa; cama doble muy cómoda; baño privado con ducha perfecta; buena limpieza; ubicación céntrica; tranquilidad total por la noche; ventilador; dueño (un inglés de mediana edad) realmente amable; precio.
*Puntos en contra: no se me ocurre ninguno.
Nada más instalarme en mi habitación me vestí con ropa veraniega porque en el exterior hacía un calor importante; y me dirigí a una tienda cercana recomendada por el propietario del hotel para alquilar una moto de cara a los próximos 3 días. No tenían mucha variedad y la que había disponible era peor que las dos que utilicé en Mae Salong y el río Mekong, pero al menos se encontraba en buen estado. Esta vez me dieron un casco; y se quedaron con mi pasaporte como depósito. Lo segundo no me hizo gracia pero eran las normas de la casa y acepté a regañadientes. Precio: 200B/día. A continuación decidí conducir un rato por Nan.

PRIMEROS PASOS EN NAN
Como no faltaba mucho para que anocheciera decidí recorrer 2km hacia el sudeste del pueblo y visitar Wat Phra That Chae Haeng, el templo más sagrado de la provincia, ubicado sobre una colina. Data del año 1.355 y tiene una fachada decorada con un relieve donde aparecen varias nagas entrelazadas; un chedi dorado de gran altura; y un bot con un tejado de tres niveles rematados por chofas de madera con forma de cabeza de dragón. El interior es muy atmosférico, con numerosas estatuas de Buda y grupos de feligreses rezando o presentando ofrendas. Aunque mi guía de viajes prometía unas vistas geniales de los alrededores y todavía las estoy buscando.
El regreso a Nan fue una maravilla, atravesando un paisaje teñido de naranja mientras el sol se ponía en el horizonte. De camino paré a hacer una bonita foto del río Nan rodeado de un ambiente mágico. Ya en el pueblo circulé por calles tranquilas bajo un cielo despejado, con grupos de pequeños pájaros que revoloteaban en busca de insectos.
CENA: TANAYA KITCHEN
No había comido y estaba hambriento, así que me acerqué hasta este restaurante y me senté en una mesa de su terraza . Esta vez no me la jugué con especialidades locales raras y pedí Pollo con Arroz acompañado de verduras, piña, cebolla y salsa agridulce. Para beber cayó una Pepsi. El plato era abundante y estaba rico. Precio: 90B.

Mientras volvía a mi hotel la oscuridad me jugó una mala pasada y me tiré un buen rato conduciendo por calles oscuras y solitarias hasta que por fin lo encontré. Por cierto, me hizo gracia la cara del propietario al verme llegar con una moto ridícula cuando él me había recomendado la tienda de alquiler porque tenían disponibles motos grandes. En fin… Tras el ruido insoportable de los karaokes de Chiang Saen fue todo un lujo meterme en mi cama rodeado de un silencio sepulcral. Justo lo que necesitaba…
LOS TEMPLOS DE NAN
Al día siguiente me desperté tras una noche de sueño impecable y decidí desayunar en el alojamiento. El menú consistió en huevos fritos con bacon y salchichas; tostadas con mermelada; zumo de naranja; y café con leche. Sin duda fue uno de los mejores desayunos de mi viaje por Tailandia, al más puro estilo Bed & Breakfast inglés. Después salí a la calle para visitar a pie los dos wats más interesantes de Nan (además del de ayer):
1. Wat Phumin: es un templo de planta cruciforme y su bot está decorado con elaboradas pinturas murales que datan del siglo XIX y representan todo tipo de escenas de la época y la vida de Buda llenas de colorido (ejércitos, ciudades, seres mitológicos, un oficial fumando, una pareja en actitud romántica…). Es una auténtica obra de arte y mi cámara de fotos echaba humo. El bot también contiene 4 esculturas doradas de Buda orientadas hacia los 4 puntos cardinales. Y la entrada al templo está custodiada por dos larguísimas nagas. En un edificio anexo hay un conjunto de estatuas con cuerpo humano y cabeza de animal que crean escenas surrealistas (me fue imposible entender el significado). Un wat imprescindible.

2. Wat Phra That Chang Kham: me gustó su enorme chedi dorado sostenido por varias esculturas de elefantes; y las puertas de acceso a la sala de oración, con bonitas tallas de madera.
Tras los dos templos tocaba subirme a mi moto y explorar el resto de la provincia. Aunque esto lo relato en mi siguiente post, dedicado al Doi Phu Kha Park.
CONCLUSION
Reconozco que no tenía previsto visitar Nan pero a última hora, mientras leía mi guía de viajes, me picó la curiosidad y decidí pasar mis últimos días en Tailandia recorriendo estas tierras remotas que prometían aventuras al margen de los circuitos turísticos habituales. Si te gustan las pinturas murales en Nan te espera el Wat Phumin, que en mi opinión es el mejor templo budista del norte del país. Aunque no tengas previsto recorrer a fondo la provincia merece la pena el desvío a Nan durante un viaje por carretera entre Chiang Rai y Bangkok. Un día completo será suficiente para conocer el pueblo.
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