Un alojamiento caro y decepcionante, y un frustrado intento de safari en busca de tigres que acabó pasado por agua
Nagarhole National Park fue fundado en el año 1988 y tiene una superficie de 640km2. En el pasado este lugar era un coto de caza privado de los Wodeyars del Reino de Mysore y actualmente forma parte junto a otros 5 parques de la Nilgiri Biosphere Reserve, la mayor zona protegida del sur de la India. Su territorio alberga espesos bosques, valles y cascadas. Y constituye el hábitat ideal para los tigres de Bengala (Nagarhole forma parte del Proyecto Tigre), elefantes, ciervos Sambar y gaures (una especie de búfalo salvaje). La mejor época para visitar Nagarhole es la temporada seca, que va de octubre a mayo, cuando los animales se concentran en los escasos puntos donde hay agua. Aunque yo exploré el parque en marzo y la lluvia me impidió hacer un safari.
Se accede a Nagarhole desde Mysore y hay dos zonas para alojarse. Una cerca de la entrada del parque, con menos gente y mayores probabilidades de ver tigres. Y otra a orillas del Lago Kabini, con un entorno más fotogénico y avistamientos de fauna sin necesidad de organizar una expedición en 4×4. Yo estuve dudando hasta el último momento y al final elegí la primera opción.
VIAJE MYSORE – NAGARHOLE
Este desplazamiento de 93km comenzó en el Hotel Maurya Palace. Tras desalojar la habitación caminé hasta la Terminal de Mysore recorriendo calles oscuras. Al llegar hubo momentos de tensión porque no encontraba mi autobús (los carteles están en hindi y la gente me enviaba a andenes incorrectos). Yo me dediqué a preguntar a todos los conductores que veía y finalmente di con el mío. Después compré el billete (57R) y ocupé un asiento ubicado junto a la ventana.
El trayecto duró dos horas y atravesamos un paisaje rural lleno de árboles y vegetación. Como siempre, era el único turista occidental del autobús. Menos mal que suelo controlar mi ubicación en el mapa porque al ver el cartel de mi hotel comprobé con horror que el conductor pasaba de largo y le tuve que avisar a gritos. El hombre se disculpó pero si voy despistado se lía. A continuación caminé 200m en sentido contrario hasta la entrada.
ALOJAMIENTO: JUNGLE INN – 90 Usd/Noche
*Puntos a favor: planta baja de un enorme bungalow; cama doble muy cómoda; limpieza extrema; baño privado con ducha perfecta; ubicación inmejorable, en medio del bosque; tranquilidad total por la noche; personal realmente atento; pensión completa.
*Puntos en contra: servicio de safaris suspendido; precio.
Como desconocía la popularidad de este lodge, llamé por teléfono desde Hyderabad para consultar la disponibilidad de bungalows y reservé uno, aunque al llegar descubrí que era el único huésped. Por un lado me gustó porque solo se escuchaban los sonidos de la naturaleza. Pero por otro se respiraba una atmósfera desangelada y no había nadie con quien charlar un rato. Según me dijo el dueño, los fines de semana el alojamiento se llena de gente pero el resto de días reina la calma.

En cuanto al precio, si hubiera traído mi tienda es posible acampar en los terrenos del lodge por solo 1.000R (alrededor de 15€, comidas a parte). Lástima porque le hubiera dado uso al saco de dormir, que cargué durante todo el viaje y no llegué a sacar de la mochila (el calor por las noches era tremendo).
Una vez instalado en mi bungalow decidí salir a explorar los alrededores, pero los terrenos del lodge no son muy grandes y no hay ningún río cercano o montaña para subir a contemplar las vistas. La única opción era seguir caminando por la carretera. Así que al poco volví al Jungle Inn y me senté en una silla del porche a leer, descansar y pasar el rato.
A las 13.30h un empleado del lodge me dijo que ya podía ir a comer al restaurante. El menú consistió en un buffet de platos indios que por suerte no eran excesivamente picantes. Me vino genial porque estaba hambriento. Comí arroz, pollo, verduras salteadas, y un par de salsas locales muy ricas. Todo acompañado de pan chapati y una Coke (no incluida en el precio del bungalow). Acabé a punto de explotar. Aunque el comedor estaba desierto y tenía un camarero a escasa distancia mirándome fijamente por si necesitaba algo (me sentí incómodo).

PREPARATIVOS
Mi presencia en el Jungle Inn tenía un único objetivo: visitar el Nagarhole National Park para disfrutar por primera vez de la naturaleza y fauna de la India. Pero nada más llegar, el encargado de la recepción me dijo que el lodge solo organizaba safaris por el parque con un mínimo de pasajeros, y al ser el único huésped se había suspendido el servicio. Entonces ¿qué sentido tenía haber viajado hasta aquí si no podía conocer Nagarhole?
La noticia me enfadó mucho porque el dueño me debería haber avisado de la situación cuando llamé para reservar un bungalow. De hecho le volví a llamar desde la recepción y el tío va y me suelta «bueno, puedes relajarte y descansar«. Menudo cara dura… Yo le contesté «a 90Usd la noche es un relax un poco caro«. Junto a la entrada había una fila de flamantes 4×4 y podríamos haber llegado a algún acuerdo, pero no me dio opción.
La única alternativa era contratar un 4×4 para llegar a la entrada del parque por 2milR (ida y vuelta). Y allí unirme a uno de los safaris que organiza el Centro de Visitantes. Pero solo duran una hora y se realizan en un ruidoso autobús para 15-20 personas, con lo cual es complicado ver fauna (sobretodo tigres). En fin, tras darle muchas vueltas al final decidí contratar el 4×4. Eso sí, al mismo tiempo informé en la recepción que solo me quedaría una noche en el lodge en vez de las dos que había reservado.

UN SAFARI PASADO POR AGUA
Tras la comida me dediqué a leer y a las 15.30h me vino a buscar un conductor para llevarme en 4×4 al Centro de Visitantes de Nagarhole, ubicado a 35km. La verdad es que el trayecto fue toda una sorpresa. Yo pensaba que la carretera no tendría interés, pero al cabo de 2km nos internamos en el perímetro del parque nacional y comenzaron los avistamientos de fauna: un grupo de Langures; un par de Ciervos Moteados macho (o Chital) de enorme cornamenta; y varios Elefantes asiáticos, incluida una madre con su cría y tres ejemplares avanzando en paralelo a la carretera. También cruzamos dos fotogénicas aldeas donde todavía viven los habitantes originales de Nagarhole. Estaba muy contento, aunque el panorama cambió de forma radical…
Durante el viaje el cielo se fue cubriendo de nubes oscuras. Yo iba tranquilo porque en teoría no era la época de lluvias, pero nada más llegar al Centro de Visitantes cayó un diluvio que provocó la cancelación del Safari en autobús (el vehículo no puede circular por pistas embarradas). No me creía lo que estaba pasando… A continuación iniciamos el regreso al Jungle Inn.
Mi indignación era importante. Si el dueño del lodge me hubiera alquilado un 4×4 habría visitado Nagarhole sin problema independientemente del barro (no entendí por qué hasta el Centro de Visitantes sí pero no más allá). Además había tirado 2milR a la basura. Durante un rato me mantuve en silencio. Pero poco a poco recuperé los ánimos porque el conductor hizo lo posible para compensar la cancelación del Safari. Recorrió diferentes pistas; detuvo el 4×4 todas las veces que quise para hacer fotos; se mantuvo atento para descubrir animales; y no paró de dar vueltas hasta que anocheció. Gracias a él vi tres Gaures (un enorme búfalo asiático de patas blancas) que huyeron rápidamente; un par de Dholes (perros salvajes asiáticos) de color marrón, que también desaparecieron en cuestión de segundos; un águila; y varios antílopes.

A parte de la fauna el paisaje de Nagarhole es espectacular, con frondosos bosques, enormes extensiones de bambú, flores aromáticas y plantaciones de té. El conductor fue tan amable que incluso paró en un local y me invitó a un té. Al final la excursión en 4×4 justificó en gran parte el precio pagado. Y de paso me ahorré la entrada de acceso al parque.
RELAX EN EL LODGE
De vuelta en el Jungle Inn un empleado me sirvió un café con galletas en el comedor; y al cabo de un rato llegó la hora de cenar. Yo no tenía hambre y me limité a comer un par de chapatis con noodles y patatas fritas; y un pastelillo de licor. La cara de sorpresa del camarero cuando me vio levantarme de la mesa sin sacar partido del resto del buffet era graciosa. Pero bueno, le dije que tenía problemas de estómago y lo entendió.
Camino de mi bungalow aún seguía con la espina clavada por no visitar Nagarhole. Tenía que apurar todas las opciones. Así que hablé con el personal del lodge y quedamos en que al día siguiente llamarían por teléfono al Centro de Visitantes. Si era posible hacer el Safari en autobús por la mañana pagaría 2milR más para contratar un nuevo servicio de 4×4; y si no abandonaría el Jungle Inn. Después estuve leyendo un rato hasta que a las 22h desconectaron el generador y me quedé a oscuras.

OTRO SAFARI FRUSTRADO
La jornada comenzó con mi alarma sonando a las 7h tras una noche de sueño impecable. Pero al momento llamó a la puerta el conductor del 4×4 con malas noticias. Me explicó que había hablado con el Centro de Visitantes y le dijeron que el safari matinal estaba cancelado porque las pistas seguían impracticables. Así que definitivamente me quedaba sin conocer bien Nagarhole. Eso sí, la comida no faltó. A primera hora un camarero me trajo un café con galletas al bungalow. Y después me esperaba un abundante desayuno en el restaurante. Yo evité las tortillas y platos indios del buffet porque mi estómago era una olla a presión a causa del aluvión de comida de las últimas 24 horas.
VIAJE: NAGARHOLE – BANGALORE
El personal del Jungle Inn me dijo que a las 10.30h pasaba por la entrada del lodge un autobús en dirección a Bangalore. Así que desalojé el bungalow; me planté en la carretera con mis mochilas; y apareció el vehículo. Aunque nada más pagar el billete comprobé que aquel autobús era un trasto. La velocidad era ridícula; nos adelantaba todo el mundo (incluso camiones pesados); y a la mínima pendiente se ahogaba. Yo al principio pensé que era porque estaba lleno de lugareños. Y cuando el vehículo se vació, porque la carretera era estrecha y había bastante gente caminando por los laterales. Pero una vez en la carretera principal constaté que el problema era el motor. Así no iba a llegar nunca a Bangalore.
En Mysore decidí cambiar de autobús y le pedí al ayudante del conductor que me devolviera la parte proporcional del trayecto. Después me dirigí a la Terminal de Autobuses interurbanos; me subí a uno con destino Bangalore; pagué el billete (102R); ocupé un asiento muy cómodo; y nos pusimos en marcha. El vehículo avanzó a buen ritmo mientras yo escuchaba música y contemplaba el paisaje. Hubo pocas paradas, con tan solo un breve descanso de 15 minutos para comer. Pero en las inmediaciones de Bangalore encontramos un tráfico infernal que nos hizo avanzar a paso de tortuga y acabé llegando a las 16.30h. Tardé nada menos que 6 horas para cubrir 200km, una locura…

Bangalore es la capital del estado de Karnataka y la quinta ciudad más grande de la India, con casi 6 millones de habitantes. Desde los años 80 destaca por su floreciente industria del software y la electrónica, que ha transformado radicalmente una población conocida en el pasado como Ciudad Jardín por su clima y verdor. Desconozco cómo era esa Bangalore pero la de hoy es horrible, con grandes avenidas llenas de un tráfico caótico, construcciones modernas y oleadas de gente caminando en todas direcciones. Tenía que largarme de aquí cuanto antes…
CONCLUSION
Mi visita a Nagarhole fue un fiasco importante. Básicamente porque me equivoqué de alojamiento y elegí uno en medio de la nada que encima durante mi estancia no organizaba safaris por el parque. La lluvia fue ya la guinda del pastel. Al final me tuve que conformar con un breve recorrido en 4×4 y no estoy en condiciones de opinar sobre la calidad de Nagarhole. Mi único consejo es que si viajas solo te alojes en los hoteles del Lago Kabini, con mayores opciones de ver fauna y hacer cosas por tu cuenta. Un par de jornadas completas serán suficientes para contrarrestar posibles imprevistos.
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