Paseando entre edificios antiguos con elaborados balcones de madera tallada, tiendas de artesanía y montones de gatos callejeros
Jeddah está situada a orillas del Mar Rojo y es la segunda ciudad más grande de Arabia Saudí, con casi 4 millones de habitantes. En el año 647 el califa Uthman decidió ubicar aquí el principal puerto comercial del país y se convirtió en la puerta de entrada de las hordas de peregrinos que cada año viajan a la Meca, ubicada a tan solo 65km de distancia. Más tarde, en el siglo XVI, los Otomanos construyeron una imponente muralla con 6 torres defensivas. Actualmente Jeddah es el lugar más abierto y cosmopolita de Arabia Saudí, con una aplicación de las leyes islámicas menos estricta. Como dicen sus vecinos: «Jeddah Ghair» (Jeddah es diferente). Yo tuve la suerte de reencontrarme con María, una chica Filipina que trabajaba en la ciudad y me dio un montón de consejos útiles.
La atracción turística imprescindible de Jeddah es su casco antiguo, llamado Al Balad, incluido en el Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Se compone de docenas de viviendas tradicionales con elaborados balcones de madera que reciben el nombre de Mashrabiya. Aunque también destacan Bab Makkah, una de las puertas de acceso de la vieja muralla; y el paseo marítimo de la Corniche.
VIAJE: JAZAN – JEDDAH
Entre estas dos ciudades hay 715km en dirección norte siguiendo la costa del Mar Rojo. La idea era ponerme en marcha temprano pero al final me lié y acabé desalojando la habitación de mi hotel de Jazan a las 11h. En el exterior hacía un clima nublado y ventoso. Yo cuando pasé junto a una gasolinera decidí llenar el depósito para evitar problemas (40R).

Al principio me costó avanzar porque enlacé varias poblaciones con semáforos y bandas de frenado que me cortaban el ritmo, pero después pisé el acelerador y compensé el retraso. Tras 4 horas al volante paré en un restaurante y me senté a comer. Pedí Kabsa acompañado de una Mirinda y una botella de agua (19R). La carne estaba demasiado cruda y el local lleno de pegajosas moscas, así que no me quedé más tiempo del necesario. De nuevo en ruta el paisaje cambiaba continuamente. Atravesé llanuras salpicadas de acacias y grupos de camellos; campos de lava cubiertos de rocas de color negro; y desiertos de arena dorada. A pesar de tener cerca el Mar Rojo tan solo vi la costa en un par de ocasiones. De camino hice un alto en otra gasolinera (44R) donde se me abalanzó un grupo de mujeres y niñas pidiendo limosna.
El momento más tenso del viaje se produjo en las afueras de Al Lith, cuando faltaban 200km para llegar a Jeddah. Aquí comenzó a soplar un viento huracanado que zarandeaba violentamente mi coche. Además la carretera cruza una zona de dunas y el aire se llenó de un polvo que reducía la visibilidad. Y había señales que advertían del peligro de camellos cruzando la calzada. Aunque no quería reducir la velocidad porque empezaba a caer la tarde y solo me faltaba añadir oscuridad a la ecuación.
Por suerte aguanté el tipo y al cabo de 40 minutos que se me hicieron eternos el viento aflojó. Durante el tramo final contemplé por el rabillo del ojo una espectacular puesta de sol, con el cielo teñido de color naranja y un conjunto de torres eléctricas muy fotogénicas. Me hubiera gustado parar un rato pero ya iba con retraso y me obligué a continuar.
En Jeddah era de noche y me encontré un tráfico horrible, con vehículos adelantándome por ambos lados y pitando mientras yo intentaba orientarme con Google Maps para llegar a mi alojamiento. Menos mal que no me equivoqué en ninguno de los desvíos indicados. Los alrededores del hotel no tenían plazas libres y me tocó aparcar junto a una gasolinera situada a escasa distancia. Qué alivio cuando bajé del coche… Hacía 9 horas que salí de Jazan y estaba agotado, pero al mismo tiempo satisfecho por superar un nuevo reto.
ALOJAMIENTO: OYO 395 AL HAFOF HOTEL – 78R/Noche
*Puntos a favor: habitación espaciosa; baño privado con ducha de agua caliente; limpieza extrema; ubicación céntrica; tranquilidad total por la noche; mobiliario de época; nevera; aire acondicionado; wifi rápido; precio.
*Puntos en contra: camas individuales; se permite fumar y mi habitación olía a tabaco.

Al igual que en otras ciudades de Arabia Saudí, las cadenas Al Eairy y OYO ofrecen las opciones de alojamiento más económicas. Yo elegí un hotel de OYO porque a cambio de un par de euros extra la calidad es muy superior. De camino a Jeddah aproveché la parada en el restaurante y realicé una reserva en el Al Hafof a través de Booking. La verdad es que fue el mejor hotel de mi recorrido por el país. Y de nuevo me beneficié de las ofertas especiales de Booking, porque en la puerta de mi habitación un cartelito indicaba que el precio normal para una persona era de 230R (¡?).
Una vez instalado salí a comprar comida en una tienda; y solventé la cena con galletas, un plátano y zumo. De regreso en el hotel conocí a un japonés (Naito) que acababa de llegar a Jeddah y nos sentamos a hablar un rato en los sofás del vestíbulo. Había visitado 160 países y aun así alucinaba con mis fotos y aventuras de Arabia Saudí. Me cayó bien pero a la 1h de la mañana me tuve que despedir porque necesitaba descansar.
DESAYUNO: ABU ZAID
Al día siguiente me desperté tras una noche de sueño impecable. A continuación me vestí y salí a la calle con ganas de un buen desayuno. Para ello seguí los consejos de María (mi amiga Filipina) y caminé hasta una franquicia de Abu Zaid ubicado a 10 minutos de mi alojamiento. Se trata de una cadena de comida rápida con platos típicos de Oriente Medio a buen precio.
Yo elegí un menú llamado Tero 4 que me permitió probar 3 especialidades:
*Mutabbaq: un crêpe relleno de carne y verduras ligeramente picante.
*Fuul: puré de judías. Es el plato que menos gracia me hizo.
*Masoub: un puding de origen yemení elaborado con pan, plátano, miel y nata. Está delicioso pero es una auténtica bomba. Solo con la porción de Masoub ya hubiera desayunado.
El menú se sirve en una caja de cartón tipo pizza con una botella de agua y pan. Lo pedí para llevar y comí tranquilamente en mi habitación. Precio: 13R. Un sitio muy recomendable.
EL BARRIO DE AL BALAD
Después de llenar el estómago preparé mi mochila pequeña. El plan era visitar el casco histórico de la ciudad, conocido como Old Jeddah o Al Balad. Se encontraba a 5km de mi hotel y como no tenía ganas de conducir solicité un taxi a través de la app de Uber. El vehículo apareció al cabo de unos minutos y me dejó en la entrada de Al Balad por 14R. El taxista no me dirigió la palabra, imagino que por su escaso nivel de inglés. Esto fue lo más destacado de mi recorrido:

1. Bab Makkah: en el pasado Jeddah estaba protegida por una imponente muralla construida por los Otomanos. Sus restos fueron demolidos en el año 1947 y tan solo aguantan en pie algunas puertas de acceso. La más importante es Bab Makkah, que marcaba el punto de partida de los peregrinos que viajaban rumbo a la ciudad sagrada. Se trata de una enorme puerta de 3 arcos flanqueada por dos torres, aunque bastante restaurada.
2. Viviendas Tradicionales: desde Bab Makkah me sumergí en las calles de Al Balad y paseé varias horas entre edificios antiguos. Están construidos con bloques de coral y lucen elaborados balcones de madera llamados Mashrabiya o Roshan pintados de diferentes colores (marrón, verde, azul, naranja). Además de su finalidad estética estos balcones permitían ver qué ocurría en la calle manteniendo la privacidad del propietario; y dejaban pasar el aire para refrescar el interior de los hogares. Cada edificio es único y mi cámara de fotos echaba humo.
Con el boom del petróleo los propietarios saudíes abandonaron estas viviendas y se marcharon a lugares más lujosos fuera de Al Balad. Muchas quedaron abandonadas y se fueron deteriorando lentamente. En otras se instalaron familias de inmigrantes sin recursos que no contribuyeron a su mantenimiento. Por si fuera poco en 1982 un violento incendio arrasó parte del barrio. Durante mi paseo vi numerosos edificios en ruinas, aunque parece que el gobierno se ha puesto las pilas y una parte considerable de Al Balad se encontraba en obras.
El casco antiguo cuenta con animadas avenidas llenas de tiendas de artesanía y souvenirs; y otras prácticamente desiertas donde parece que se haya detenido el tiempo. Yo esperaba encontrarme bastantes turistas pero apenas vi 3 o 4. Muchos de los vecinos que me crucé eran negros, originarios de Sudán y Yemen. Pero los auténticos reyes de Al Balad son los gatos. Están por todas partes gracias a que la gente les cuida y reciben comida a diario. Uno muy gracioso me siguió un buen rato y cuando me detenía para hacer alguna foto se tumbaba a mi lado y se frotaba con mis pies. Además en los balcones abundan las palomas revoloteando entre los edificios.
3. Mezquitas: en Al Balad hay dos templos históricos. Hanafi Mosque, con su minarete blanco de la época Otomana; y Al Shafee Mosque. En teoría se puede entrar si no hay fieles rezando pero aun así a algunos les sienta mal y decidí evitar problemas. Cuando pasé junto a Al Shafee se escuchó la llamada a la oración y conseguí buenas fotos con los habitantes de Al Balad camino de la mezquita (algunos a la carrera porque llegaban tarde).
4. Naseef House: un edificio con un museo y una terraza que ofrece vistas geniales de Al Balad. Lástima que la puerta estaba cerrada.
5. Souq al Alawi: este mercado se compone de docenas de puestos que venden todo tipo de productos, con frutas y verduras exóticas, especias, Miswak (cepillos de dientes naturales), aceites y perfumes, sandalias de cuero, tejidos… Me encantó la atmósfera, con pasadizos oscuros y lugareños de diferentes etnias. Y eso que no lo visité a la mejor hora (hay más ambiente por la tarde).

6. Bab Jadid: mi visita a Al Balad acabo en otra de las puertas de acceso de la antigua muralla de Jeddah. Me hubiera quedado el resto del día deambulando sin rumbo fijo por este interesante barrio, pero tenía más cosas que hacer.
COMIDA: AL BAIK
Es la cadena de fast food más famosa de Arabia Saudí. Tanto que durante el Hail Season una de las principales atracciones del festival era un food truck de Al Baik. La cadena es originaria de Jeddah y no está presente en todo el país. Según me explicaron hay saudíes que recorren cientos de kilómetros solo para comer aquí.
Yo entré en una franquicia situada cerca de Al Balad. Primero realicé la compra en una caja donde me dieron un ticket numerado para recogerla. Y después me uní a un montón de clientes que se agolpaban en el mostrador sin respetar ningún orden lógico. Pedí 4 trozos de pollo picante, que vienen acompañados de patatas fritas, un bollo de pan y salsa de ajo; y 2 latas de Pepsi. Precio: 19R. Comí sentado en una terraza con el suelo lleno de restos de comida (me quedaba pegado). Reconozco que el pollo de Al Baik está rico, con una carne tierna y raciones generosas (acabé a punto de explotar).
Después pedí un taxi para regresar al hotel utilizando la app de Uber. El conductor era un abuelete egipcio muy majo. Durante el trayecto me regaló caramelos, una mandarina, y una botella de agua. Y no paraba de sonreír a pesar de no hablar ni palabra de inglés. El viaje costaba 13R y lo redondeé a 15R. El hombre no quería la propina pero insistí y me bajé del vehículo sin darle opción.
REENCUENTRO CON MARIA
Una vez en mi habitación contacté con María y quedamos a las 21h en King Road Tower, el lugar donde trabajaba. Estaba a 15km del hotel, así que me tocó subir al coche y enfrentarme de nuevo al caótico tráfico saudí. Como no tenía nada que hacer llegué un par de horas antes y me dediqué a escribir en una mesa del La Vida Lounge, un moderno café con buen wifi ubicado en la planta baja. Pedí un té (7R) aunque me sentí tentado de probar el Spanish Latte. Según el simpático camarero (que me trató como a un miembro de la familia real) la diferencia con un Latte normal es que al español se le añade leche condensada y es más dulce (¡?). En fin, primera noticia…
Nota: tras mi viaje por Arabia Saudí comprobé que el Spanish Latte se había extendido a los menús de las cafeterías de medio mundo y dejó de sorprenderme.
A la hora prevista apareció María y nos saludamos con un cariñoso abrazo (algo impensable en otras partes del país). A continuación fuimos al coche y buscamos un sitio para cenar. La idea era repetir en Al Baik, pero el local que elegimos no tenía zona para Familias (solo para Solteros) y por tanto no podía entrar con María. Hasta el momento no había sido consciente de esta problemática en Arabia Saudí. Finalmente caminamos hasta un restaurante de la cadena Al Romansiah. Nos sentaron en una mesa privada separados del resto por unas cortinas; y pedimos Kabsa acompañado de agua (20R).

María y yo hablamos durante horas de mil temas diferentes: viajes, la vida en Jeddah, planes de futuro… Hasta que un camarero nos informó que cerraban. Si el día que conocí a esta chica en Göreme (Turquía), cuando Arabia Saudí todavía estaba cerrada al turismo, alguien me dice que 9 meses después iba a estar con ella en Jeddah no le creo. Un giro realmente inesperado. Por cierto, nada más acabar de cenar vino un tipo que no tenía pinta de empleado y me pidió el plato con las sobras. María tampoco entendía (yo diría que era un mendigo).
UN PASEO POR LA CORNICHE
Tras la cena conduje hasta la Corniche, un Paseo Marítimo que discurre por la costa del Mar Rojo a lo largo de 30km. Fue inaugurado en el año 2017 y cuenta con cafés, restaurantes, parques, y varias playas. Es sin duda el principal punto de encuentro de los vecinos de Jeddah. Para llegar seguí las indicaciones de María, pero me costó bastante y atravesé calles oscuras sorteando peligrosas bandas de frenado y carreteras cortadas. Con tanto lío en una ocasión acabé avanzando en contra dirección y me vio un coche de Policía. Menos mal que los agentes entendieron que era un turista despistado y me dejaron continuar…
Ya en la Corniche caminamos hasta un mirador que permite ver King Fahd Fountain, una fuente construida en 1985. Es la más alta del mundo, con un potente chorro de agua que alcanza los 260m. La imagen nocturna es espectacular, iluminada por montones de focos. Además tuve suerte porque faltaba poco para las 2h de la mañana y al rato dejó de funcionar. En los alrededores también destaca la fachada de King Road Tower, cubierta por la pantalla LED publicitaria más grande del mundo.
Después nos dedicamos a pasear y charlar hasta las 5h pasadas, cruzándonos con una gran cantidad de familias y grupos de amigos (incluidas numerosas chicas con el rostro descubierto). Me gustó un muelle de diseño con bancos para sentarse frente a las aguas del Mar Rojo. Por último llevé a María a su casa, nos despedimos y regresé a mi hotel. Eran las 6h de la mañana y el sol ya asomaba en el horizonte.
COMIDA: AMERICAN CORNER
Al día siguiente me desperté tarde y estuve en la cama vagueando. Después hablé con María y quedamos para comer en un restaurante situado cerca de su casa. De nuevo nos sentamos en la zona para Familias, aunque María tuvo que asomarse a la puerta porque no me hubieran dejado entrar solo. Esta vez las mesas no contaban con cortinas y me convertí en el centro de todas las miradas. El menú de American Corner ofrece diferentes especialidades de Estados Unidos. Yo pedí una hamburguesa con queso acompañada de patatas fritas; y un enorme vaso de Mirinda que pude volver a llenar sin coste adicional. La hamburguesa estaba deliciosa. A la hora de pagar invité a María y compensé de alguna forma su amabilidad. Precio: 70R.

OTRA VEZ EN LA CORNICHE
Más tarde volvimos a la Corniche para visitar Al Rahma Mosque. Es conocida como la Mezquita Flotante porque está construida sobre unos pilares y desde la distancia parece que flote en las aguas del Mar Rojo. Fue inaugurada en 1985 y es de color blanco, con una cúpula verde y un elegante minarete. Primero visitamos el patio, rodeado de arcos de herradura. Y a continuación nos alejamos para contemplar una panorámica de la mezquita. El mejor momento para la fotografía es durante el atardecer pero el cielo estaba algo nublado y la puesta de sol no me volvió loco.
Al ser viernes (día festivo en el mundo islámico) el Paseo Marítimo estaba lleno de familias de picnic pero al estilo saudí, con todas las comodidades posibles (alfombras, cojines, mullidos asientos, juegos de té de color dorado). Yo hice fotos de la gente aprovechando que estaba con María y levantaba menos sospechas. Cuando cayó la noche Al Rahma Mosque se iluminó con luces de colores.
Después conduje hasta el tramo de la Corniche que recorrimos la noche anterior. El tráfico era horrible y fue complicado aparcar, aunque por suerte vi a una pareja que se marchaba y esperé para ocupar su plaza. Al poco aparecieron tres amigos de María y estuvimos varias horas juntos. Se trataba de Tareq, Gaber (ambos egipcios) y Anwar (de origen yemení). Mientras paseábamos entramos en un Starbucks y yo solventé la cena con un Caramel Frappucino grande para llevar (21R). Tareq pidió Sahlab, una espesa bebida típica de Oriente Medio elaborada con leche, arroz, azúcar y canela. Me lo dejó probar y me recordó al arroz con leche, aunque el Sahlab se sirve caliente.
Los amigos de María me cayeron genial y me permitieron conocer numerosos aspectos de la cultura saudí. Por ejemplo, es curioso que desde Europa se vea a las mujeres saudíes oprimidas y sin libertades, mientras que en su país mucha gente afirma que viven rodeadas de lujos y hacen con sus maridos lo que quieren. Imagino que habrá de todo… También me sorprendió descubrir que poco antes de mi llegada a Arabia Saudí estaba prohibida la música y el cine. En fin, a las 3h pasadas tocó despedirse, así que llevé a María a su casa y regresé a mi hotel.
CONCLUSION
Jeddah constituye un auténtico soplo de aire fresco. Es la única ciudad del país a parte de Riyadh donde vi chicas saudíes con el rostro descubierto. Y aquí hombres y mujeres pueden hablar y relacionarse por la calle sin tener que ser familiares. A parte de esta atmósfera relajada, Jeddah cuenta con un magnífico casco antiguo; y Al Baik, la cadena de comida rápida más famosa del Arabia Saudí. Es posible visitar las principales atracciones turísticas en una intensa jornada pero te aconsejo dedicarle al menos dos días para explorar sin prisas. Y si necesitas alojamiento el Hotel Al Hafof fue el mejor de mi recorrido por el país.
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Comentarios
4 ComentariosJulio Oliva Freuding
May 26, 2023Me ha encantado el tono ameno de tu post, además de lo didáctico que resulta. Preveo viajar con mi mujer y otra pareja a Arabia Saudí el próximo mes de Julio (sí, lo sé, un calor de la hostia) para un crucero de buceo de 7 días desde Yanbu. Pero a mi mujer y a mí nos quedarán aún 7 días más en el país, y querría aprovecharlos bien y sumergirme lo más y mejor posible en la cultura local. También nos gustaría visitar parajes naturales de interés (Djebel Radwa o la cordillera montañosa que hace de frontera con Yemen, pero los precios, la organización, el clima tórrido y las distancias nos lo pondrán difícil) En fin, que tendré muy en cuenta tus consejos y tus vivencias. Un saludo y muchas gracias por compartir esta experiencia.
Ganas De Mundo
May 27, 2023Hola Julio! Muchas gracias a ti por el comentario. Ese crucero de buceo suena genial. Después os aconsejo alquilar un coche y recorrer la costa hasta la frontera con Yemen, hay paisajes tan espectaculares que se os va a olvidar que hace calor. Un abrazo y disfrutad de Arabia!
LanchoRoyale
Sep 20, 2022Muchas gracias por tu pedazo de post sobre Jeddah. Voy a pasar una pequeña temporada en Arabia Saudí (Riyadh) y quiero pasar un día entero en la ciudad y he cogido bastantes ideas para ir a visitar, dónde comer, etc.
Aunque recomiendas un par de días al menos, solo puedo ir un día, así que viajaré en avión por la mañana temprano y volveré por la noche.
Lo dicho muchas gracias
Ganas De Mundo
Sep 25, 2022Hola, muchas gracias a ti por el comentario! Jeddah te va a encantar, es uno de mis lugares favoritos de Arabia Saudí. En un día también podrás visitar lo más importante (casco antiguo, mezquita junto a la playa, etc…). Y comer pollo asado! Disfruta de esa temporada en el país. Un abrazo!