Datos básicos para visitar de forma independiente la antigua Mesopotamia, una región situada entre los ríos Tigris y Eufrates que parece sumida en una guerra infinita.
Varios fueron los motivos que me animaron a visitar Irak. Primero, se trata de un país con una historia fascinante. En su territorio habitaron algunas de las principales civilizaciones de la antigüedad, dejando atrás recintos arqueológicos míticos como Uruk y el zigurat de Ur (Sumeria); Babilonia; Ctesifon y Hatra (Imperio Parto); o Ashur y Nineveh (Imperio Asirio). En segundo lugar quería vivir el intenso ambiente religioso de los mausoleos sagrados de los Chiítas iraquíes en Kerbala, Najab y Samarra, rodeado de multitudes y muestras de devoción. Tercero, me interesaba conocer varias comunidades culturales que conservan tradiciones milenarias, como los Kurdos del norte; los Cristianos Siríacos de Alqosh; los Yazidíes del Valle de Lalish; y los Árabes de las Marismas. Por último Irak atravesaba un periodo de relativa calma y los requisitos para conseguir un visado se habían relajado, así que tenía que aprovechar la oportunidad.
El pasado reciente de Irak está protagonizado por un nombre propio: Saddam Hussein. Este controvertido político alcanzó la presidencia del país en 1979, aunque ya era vicepresidente desde 1968, cuando el partido Baath (de ideología nacionalista y dominado por musulmanes Sunitas) llevó a cabo un golpe de estado. Solo un año más tarde Saddam ordenó la invasión de Irán, aprovechando la teórica debilidad de su vecino tras la revolución del Ayatollah Khomeini que instauró una República Islámica en 1979. Pero los iraníes (musulmanes Chiítas) se defendieron con uñas y dientes, y después de 8 años sin apenas avances, con más de un millón de muertos entre ambos bandos y una auténtica fortuna gastada, Saddam aceptó a regañadientes firmar un alto el fuego en 1988.

No tardó en producirse un nuevo conflicto militar. Irak estaba muy endeudado y Kuwait, su principal acreedor, le negó cualquier ayuda, como por ejemplo reducir su producción de petroleo para que los precios subieran. Y en 1990 las tropas de Saddam invadieron el emirato. Aunque en cuestión de meses una coalición internacional liderada por Estados Unidos expulsó a los iraquíes en la conocida como Guerra del Golfo, y aprobó un paquete de sanciones económicas que hundió al país en la miseria.
Contra todo pronóstico Saddam se mantuvo en el poder, reprimiendo con crueldad las protestas de los Chiítas y Kurdos. En este último caso utilizando armas químicas que masacraron poblaciones enteras. Pero las relaciones con Estados Unidos no mejoraron y en el año 2003 el presidente George W. Bush se inventó la existencia de unas “armas de destrucción masivas” en Irak para invadir por segunda vez el país (ahora de forma unilateral) y poner fin al régimen de Saddam.
Durante meses Saddam consiguió ocultarse, hasta que en diciembre del 2003 fue apresado por un grupo de Marines en los alrededores de Tikrit. La imagen de Saddam despeinado, con una larga barba y el rostro ensangrentado, dio la vuelta al mundo. El ya ex presidente fue encarcelado; acusado de crímenes contra la humanidad por la Masacre de Dujail, donde en 1982 el gobierno asesinó a 148 Chiítas y torturó a muchos más; y ahorcado en diciembre del 2006 (el vídeo se filtró a la prensa y escandalizó a la comunidad Sunita). La caída de Saddam no significó el final de la Guerra de Irak, que se alargó hasta el 2011 mezclada con una guerra civil entre Sunitas y Chiítas. Y poco después, en el 2013, irrumpieron las fuerzas del Estado Islámico para sembrar de nuevo el terror en un país agotado tras tanta muerte y destrucción.
SEGURIDAD EN IRAK
El Ministerio de Exteriores considera que Irak es un destino a evitar por completo debido al riesgo de sufrir un atentado terrorista o secuestro a manos del Estado Islámico; las violentas revueltas populares en contra del gobierno que estallan de forma habitual, como las ocurridas entre 2019 y 2021; el mal estado de las carreteras que provoca numerosos accidentes de tráfico; y el peligro de desastres naturales, como riadas o tormentas de arena. Yo siempre viajé en solitario utilizando transporte público y visitando lugares poco recomendables como Tikrit o Kirkuk. Incluso pasé una noche en Samarra y no viví ningún momento desagradable. Aunque se trata de mi experiencia personal. Te aconsejo informarte sobre el terreno y tener en cuenta los siguientes aspectos:
Policía y Ejército
A parte de las fuerzas de seguridad del gobierno central, en Irak hay zonas controladas por diferentes cuerpos autónomos, como milicias locales de Musulmanes Chiítas y Sunitas, o los Peshmerga del Kurdistán, y todos desconfían entre sí. Además en el noroeste del país todavía no se ha erradicado al 100% la presencia del Estado Islámico. Esta complicada situación provoca que Irak esté lleno de controles, tanto en las carreteras como en el interior de las principales ciudades. Y la presencia de un viajero independiente hace saltar todas las alarmas porque los escasos turistas que visitan el país suelen hacerlo en grupos organizados o acompañados de guías locales.
En general los agentes están preocupados por la seguridad de los extranjeros, aunque también es habitual que sean vistos como una amenaza. Resulta complicado entender que alguien pueda estar de vacaciones solo en Irak y la única explicación lógica es que seas un espía, o en el mejor de los casos un periodista en busca de información secreta. Por último quizás algún agente aproveche para intentar sacarte el dinero inventándose algún tipo de infracción.
Yo tengo suerte porque mis rasgos físicos son comunes en Oriente Medio y si no hablo consigo pasar desapercibido. Muchas veces me han confundido con un iraquí, iraní o incluso afgano. Cuando tuve que hablar los agentes examinaron mi pasaporte, me hicieron preguntas, y realizaron llamadas telefónicas hasta obtener la autorización de algún superior. En un par de ocasiones, mientras me dirigía a las ruinas de Hatra y Ashur, en los controles me obligaban a dar media vuelta por una operación militar en curso, aunque tras insistir me permitieron continuar. Y no es extraño que a veces te asignen una escolta armada. Aunque la situación más surrealista me ocurrió en Baghdad, en un antiguo memorial que en teoría estaba abierto al público donde los agentes del National Security Service me interrogaron en un despacho durante 3 horas pensando que era un espía.
Las cámaras de fotos grandes son otra fuente de conflicto. Yo solo saqué la mía en lugares apartados (entornos naturales, recintos arqueológicos), mientras que en las ciudades preferí utilizar mi móvil para evitar problemas (no quería fotografiar por error un edificio del gobierno o a un agente).
Durante cualquier interacción con policías o soldados te recomiendo paciencia; ser educado y respetuoso; y acceder a sus requerimientos siempre y cuando no sean abusivos. Por ejemplo acepté dejar mi pasaporte en un par de controles de la milicia Chiíta (Basra y Samarra), pero me negué en redondo a darles el móvil a los agentes del National Security Service de Baghdad para que examinaran mis fotos. Y si ves que la cosa se pone muy tensa amenaza con llamar a tu embajada. En el caso de la española dudo mucho que me ayudaran, pero en general esto suele disuadir a los agentes.
Ropa local
Los hombres iraquíes visten ropa occidental excepto en el norte y el sur, donde a veces lucen pañuelos en la cabeza. Así que a diferencia de Afganistán y Pakistán, me pude mover con camiseta, pantalón de chándal y zapatillas deportivas, sin necesidad de comprar prendas locales.
ITINERARIO POR IRAK
Mi viaje a la República Federal de Irak duró 41 días. Comencé en Baghdad, donde volé desde Muscat (Omán). Tras visitar la capital inicié una ruta por el sur hasta Basra, pasando por Kerbala, Babilonia, Najab, las ruinas de Uruk y Ur, y las Marismas de Mesopotamia. Después regresé a Baghdad en tren y me dirigí hacia el norte del país parando en Tikrit, Samarra, Kirkuk y Mosul. Además utilicé esta última ciudad como base para realizar excursiones a los recintos arqueológicos de Ashur y Hatra.
El viaje a la región del Kurdistán duró 30 días. Comencé en Suleimaniya tras cruzar la frontera de Irán. A continuación me dirigí a Erbil haciendo un alto en Koya. Más tarde puse rumbo al norte explorando las poblaciones de Akre, Rawandiz y Amadiya. Y finalicé mi ruta en Duhok, una ciudad a escasa distancia de diferentes atracciones, como Lalish o el Monasterio de Rabban Hormizd.
CUANDO IR
La mejor época para viajar a la mayor parte de Irak son los meses de primavera (marzo a mayo) y otoño (septiembre a noviembre), cuando las temperaturas se mantienen en niveles agradables. En invierno hace demasiado frío, llueve bastante y los días son muy cortos, lo cual puede complicarte la vida si tu itinerario no incluye un cierto margen de maniobra. Y verano solo es recomendable si te interesa especialmente explorar las montañas del Kurdistán, cuyos senderos estarán libres de nieve.
Yo visité Irak entre diciembre y febrero, y hubo algún tramo donde llovió durante varias jornadas seguidas (sobretodo en el Kurdistán). Por suerte tenía mucho tiempo disponible y pude esperar a que la situación mejorara, realizando todas las actividades y excursiones que había previsto.
VISADO
Para entrar en Irak es necesario un visado, que puedes obtener de diferentes formas en función de la región:
República Federal de Irak
Visado Electrónico: disponible para la mayoría de países. Permite una estancia máxima de 30 días con una única entrada, y cuesta 160 Usd + 5,5% de comisión por el pago con tarjeta. Este visado es válido para todo el territorio, incluida la región del Kurdistán. Se tramita a través la página web del gobierno eservice.evisa.iq. Hay que rellenar un Formulario; subir una copia del Pasaporte y una Foto reciente; y pagar la tasa. En un máximo de 3 días hábiles recibirás un correo con el visado.
Cuando visité la República Federal los ciudadanos de la Unión Europea también podíamos obtener un Visado on Arrival en cualquier aeropuerto o frontera terrestre de Irak. Yo tramité el mío en el Aeropuerto de Baghdad y el proceso fue muy sencillo. Además el visado solo me costó 80 Usd y era válido para una estancia máxima de 60 días.
Kurdistán
1. Visado Electrónico: disponible para la mayoría de países. Permite una estancia máxima de 30 días con una única entrada, y cuesta 70 Usd. Este visado solo es válido para la región del Kurdistán. Se tramita a través de la página web del gobierno visit.gov.krd. Hay que rellenar un Formulario; subir una copia del Pasaporte y una Foto reciente; y pagar la tasa. En un máximo de 3 días hábiles recibirás un correo con el visado.
2. Visado on Arrival: los ciudadanos de la Unión Europea también podemos obtener el visado en cualquier aeropuerto o frontera terrestre del Kurdistán. De hecho hasta hace unos años ni siquiera necesitábamos visado. Yo entré en el Kurdistán por tierra desde Irán de forma gratuita. Allí un agente de inmigración me ayudó a rellenar un Formulario y otro me selló el Pasaporte.
GUIAS DE VIAJE
-“Irak” de Bradt Guides: es la única guía del mercado dedicada a Irak y cuenta con más de 400 páginas llenas de información para visitar cualquier rincón del país. Imprescindible. Además la última edición se había publicado solo 2 años antes de mi viaje. Eso sí, carece de los datos prácticos necesarios para organizar un viaje por libre (alojamiento, restaurantes, transporte) y en muchas ocasiones tuve que acudir a otras fuentes, como la app iOverlander, el grupo de Facebook “Iraqi Travellers Cafe”, o algún blog de viajes.
COMO LLEGAR
He visitado Irak dos veces y mi experiencia fue distinta:
República Federal
Entré en el país desde Muscat volando con la compañía Salam Air directo a Baghdad. Compré el billete a través de la página web de la aerolínea aprovechando una buena oferta (alrededor de 110€ con equipaje facturado). Para llegar al Aeropuerto solicité un taxi utilizando la app para móvil Tasleem. El vehículo apareció al cabo de unos minutos y me dejó en la Terminal por 2,2R (algo más de 5€).

A continuación me dirigí a los mostradores de la aerolínea para realizar el check in. Estaba algo intranquilo porque el día anterior intenté hacer el trámite online y la página web no funcionaba. Temía que una situación de overbooking me dejara sin plaza. Pero al final ocurrió lo contrario y un empleado me ubicó gratis en una de las salidas de emergencia, con más espacio para las piernas (en teoría costaba 5R). Todo un detalle. Con esta buena noticia facturé mi mochila grande y caminé hacia la puerta de embarque. Aunque en el Control de Pasaportes me tuvieron casi 1 hora esperando porque había mucha gente y un puñado de agentes atendiendo. Curiosamente los mismos que para los ciudadanos Omaníes, que solo tardaban un par de minutos.
Mi idea era sentarme a tomar un café pero al final tuve el tiempo justo para gastar mis últimos Riales en una tienda. A la hora prevista subí al avión y ocupé mi asiento junto a la ventana. El vuelo duró 3 horas y me tocó aguantar a un crío sentado justo detrás que se tiró buena parte del viaje pegándole golpes y patadas a mi respaldo sin que la madre hiciera nada. Además las azafatas no repartieron ni un vaso de agua porque Salam Air es una aerolínea low cost de Omán y todo es de pago.
Una vez en el Aeropuerto de Baghdad me dirigí a una pequeña mesa donde un agente de aduanas canalizaba todas las peticiones de Visado on Arrival. El hombre estaba rodeado de docenas de personas y un caos tremendo, pero mantenía la calma sin inmutarse. Yo rellené un Formulario; se lo entregué junto a mi Pasaporte; y vi cómo al cabo de unos minutos se lo llevaba otro encargado junto a un fajo enorme.
El agente me dijo que me llamarían y me limité a esperar. Aunque al cabo de media hora me empecé a preocupar porque muchos pasajeros ya se habían marchado. Entonces descubrí que mi Pasaporte con el visado estaba listos hacía rato en otro mostrador situado en un extremo de la sala. Vaya tela… Al menos el Control de Pasaportes se encontraba vacío y un agente me selló la entrada en Irak sin hacerme ni una sola pregunta.
Después recuperé mi mochila grande, que estaba apoyada en un rincón; y accedí a la Terminal de Llegadas, donde canjeé 70 dólares en una casa de cambio a un tipo horrible (ningún cajero funcionaba); y compré una tarjeta SIM. El Aeropuerto de Baghdad se encuentra a 28km del centro pero los taxis oficiales no son baratos. Además por motivos de seguridad está prohibido el acceso al Aeropuerto a cualquier vehículo privado sin pasajeros y no es posible utilizar apps de taxis desde la Terminal de Llegadas. Con lo cual para ahorrar realicé el trayecto en 2 etapas:
1. Taxi Compartido hasta Abbas Ibn Firnas Square: en la puerta de la Terminal se me abalanzó un grupo de taxistas ofreciendo sus servicios. Tras unos momentos de confusión entendí que me pedían 10milD por llevarme a la salida del recinto del Aeropuerto. Es el precio habitual así que acepté y ocupé el asiento delantero de un vehículo impecable. El taxista buscó dos pasajeros más y nos pusimos en marcha. Mientras esperaba el hombre me propuso llevarme a mí solo por 15milD pero me negué. Durante el trayecto pasamos junto a numerosos vehículos blindados y soldados armados hasta los dientes.
2. Taxi Privado al Centro: yo pensaba que la plaza estaría llena de tráfico y gente, pero para mi sorpresa no había nadie. La situación distaba de ser ideal: de noche, solo, cargado con mis mochilas, y recién llegado a una ciudad como Baghdad. De vez en cuando pasaban taxis amarillos que me pitaban pero yo preferí pedir uno mediante la app Baly. El vehículo apareció en cuestión de minutos y me dejó en la puerta de mi alojamiento por 6milD (un taxi oficial me habría costado 15-20milD). El conductor no hablaba inglés, así que me dediqué a contemplar las primeras imágenes de las calles de Baghdad, incluido el río Tigris y varias mezquitas.
Nota: para desplazarte entre Baghdad y el Aeropuerto sí se permite contratar los servicios de un taxi a través de Baly o negociando directamente con el conductor. De camino hay un control policial donde los agentes comprobarán que dentro viaja un pasajero con un billete de avión.
Kurdistán
Entré por tierra viajando de Marivan (Irán) a Penjwen. Para llegar a la frontera utilicé dos taxis: uno privado que me llevó desde mi alojamiento hasta el centro de Marivan; y otro compartido junto a 3 pasajeros más que tras un viaje de media hora me dejó a escasa distancia del puesto fronterizo de Bashmaq. Como anécdota, en el Hotel Newroz un chaval que hasta el momento me parecía muy simpático me intentó timar de forma descarada. Según él no había taxis compartidos y me ofrecía transporte a un precio exagerado. No se puede bajar la guardia.

En la frontera seguí a otros pasajeros y accedí a un edificio. Allí escanearon mis mochilas; un agente de inmigración examinó mi Pasaporte (desapareció con él unos minutos para consultar a un superior); y me selló la salida de Irán. Ya en territorio del Kurdistán caminé hasta una garita donde una chica me ayudó a rellenar un Formulario y me cobró una tasa de 3milD. Después entré en unas oficinas y un agente me selló la entrada en el Pasaporte. Solo me preguntó si viajaba en coche (ni dónde iba, ni reserva de hotel).
Mientras hacía cola tuve la suerte de conocer a Hamid, un iraní de Isfahan que al igual que yo se dirigía a Suleimaniya con un compañero de trabajo. Así que me acoplé a ellos y se encargaron de realizar todas las gestiones. Primero teníamos que viajar a Penjwen, la primera población de cierto tamaño al otro lado de la frontera. Utilizamos 2 vehículos:
1. Taxi Privado hasta la Terminal: costó 4milD y lo pagamos a medias. Mi intención era caminar porque la Terminal está a solo 1km de distancia, pero Hamid no tenía ganas de hacer deporte y no quise separarme de él.
2. Taxi Compartido a Penjwen: como ya éramos 3 personas nos pusimos en marcha rápido (2milD). Tardamos 20 minutos en recorrer 9km avanzando por una carretera con tramos sin asfaltar. El paisaje era desolador, con una llanura cubierta de montones de escombros y arena removida. En ese momento no pude evitar sentir un escalofrío. Me estaba adentrando en Irak (por mucho que fuera el Kurdistán) y desconocía qué me esperaba en esas tierras.
TRANSPORTE
Para moverte por el país las principales opciones son:
1. Minibús: una de las mejores alternativas para trayectos entre diferentes poblaciones. Los vehículos acostumbran a estar en buen estado, con asientos cómodos y espacio suficiente. Tienen una fila individual y otra para 3 personas; y se ponen en marcha a una hora concreta aunque no estén llenos de pasajeros. Los minibuses cuentan con un maletero trasero diminuto donde no cabe casi nada, con lo cual tuve que viajar con mi mochila grande en el pasillo molestando a otros pasajeros.
Inician sus recorridos en la terminal de cada población (llamada Garaj), que suele estar ubicada a unos kilómetros del centro. Los vehículos tienen un cartel con el nombre del destino en la parte frontal pero está escrito en árabe o kurdo, así que tendrás que preguntar a la gente para encontrar el tuyo. Una vez en ruta puedes detener un minibús casi en cualquier lugar. Normalmente se paga poco antes de iniciar el trayecto y la conducción es muy correcta.
2. Taxi Compartido: cubren las mismas rutas que los minibuses. Los coches están impecables: en el Kurdistán suelen ser de marcas japonesas (Nissan, Honda, Toyota) y en la República Federal potentes Dodge americanos. Tienen capacidad para 4 pasajeros y no arrancan hasta que no están completos, a menos que entre todos se cubra el importe del pasajero que falta (algo habitual). En general depende de la popularidad del trayecto, del día de la semana, o de la hora (mejor por la mañana). Yo a veces salí en cuestión de minutos y otras me tocó soportar esperas eternas. Los taxis compartidos también parten desde el Garaj de cada población, aunque además tienen otras paradas específicas en función del destino. El precio es más caro que el de un minibús (alrededor de un 30%).
3. Tren: hay una linea que conecta Baghdad y Basra, con paradas en las principales ciudades del recorrido. En el post que dedico a Basra explico la experiencia de mi viaje en tren a Baghdad.
4. Taxi Privado: utilicé esta opción bastante, tanto para moverme dentro de las diferentes ciudades que visité como para realizar excursiones a los recintos arqueológicos de la República Federal, donde no llega el transporte público. Por suerte los precios son asumibles y los taxistas muy honrados, sin intentar aprovecharse del turista extranjero. De todas formas deberás negociar el precio con antelación para evitar sorpresas desagradables. En Baghdad y Basra contraté algún taxi a través de la app para móvil Baly, así me evité tener que regatear o explicar dónde quería ir a conductores que no hablan ni una palabra de inglés.

ALOJAMIENTO
La oferta hotelera en Irak es muy escasa debido a la ausencia de turistas y la destrucción de una gran cantidad de alojamientos durante las diferentes guerras que han asolado el país. Llama la atención que en Samarra no haya ningún hotel (tuve que dormir en una mezquita) o que Hillah (base para visitar Babilonia) solo tenga dos, con una relación calidad-precio lamentable. Además la mayoría de opciones están orientadas a empresarios y familias de presupuesto holgado, o a lugareños que solo buscan un rincón para estirarse y dormir unas horas, con muy pocas alternativas para mochileros que necesitan una habitación privada mínimamente digna.
Otro inconveniente es que los hoteles modestos no figuran en Booking y solo es posible contactar con ellos por teléfono. Yo por suerte casi siempre conseguí dar con algún hotel de 3 estrellas donde aparecí sin reserva, y no tuve problema en encontrar habitaciones disponibles con buena limpieza, baño privado, agua de cortesía, y en muchos casos incluso cama doble. En el Kurdistán casi siempre pude regatear el precio, obteniendo descuentos entre 5 y 10milD respecto la tarifa inicial, pero en la República Federal me costó más. Salvo excepciones el desayuno no está incluido.
COMIDA
El plato estrella de Irak es el Masgouf (carpa a la brasa servida abierta en dos). Yo lo probé una vez en las Marismas de Mesopotamia, pero el pescado no es lo mío y además este tiene muchas espinas, así que preferí unirme a los iraquíes normales, que solventan sus comidas y cenas de 3 maneras:
*Sandwich: Falafel o Shawarma (de pollo o ternera). Servido en un pan iraquí de forma romboidal, y acompañado de tomate, lechuga, encurtidos y salsas (normalmente se sirve el propio cliente). Los precios varían mucho en función del local.
*Kebab: de pollo, ternera, cordero o hígado, con pan o arroz.
*Mandi: pollo con arroz, que incluye una serie de complementos como judías en salsa, sopas (de garbanzos o fideos), verduras, encurtidos y ensaladas. Yo siempre que pude elegí esta alternativa, más consistente y con una relación calidad-precio insuperable.
También hay restaurantes concretos donde probar especialidades gastronómicas más elaboradas, pero son caros y yo no visité ninguno. En cambio sí opté varias veces por comida occidental, como pizza (muy ricas) o hamburguesas (horribles, a evitar por completo a no ser que se trate de un local de cierto nivel).
El apartado de dulces ocupa un lugar importante en Irak y por todas partes hay pastelerías o puestos callejeros con enormes bandejas de künefe (pastel de harina y queso bañado en sirope), baklava (pastelillos de hojaldre rellenos de frutos secos) o halawat taheen (similar al künefe, aunque de textura gomosa). Una alternativa ideal para picar entre comidas. También abundan los locales de zumos, donde siempre pedía un batido de plátano.
La bebida más extendida en Irak es el té, que se sirve hirviendo y muy azucarado. La venta de alcohol es legal y en las ciudades son habituales las licorerías, pero su consumo en público no está bien visto por la mayoría de iraquíes, así que yo decidí evitarlo por un tiempo (excepto un día que me compré una cerveza) y opté por beber sodas o agua.
IDIOMA
Las lenguas oficiales de Irak son el Árabe y el Kurdo, que entienden la práctica totalidad de la población. Para mí el Árabe se trata de un idioma ininteligible y a pesar de haber visitado un montón de países musulmanes no paso de las cuatro palabras básicas, como Salam/Marhaba (hola); Ma’a Salama (adiós); Shukran (gracias); Afwan (de nada); o Assif (perdón). Algo parecido ocurrió con el Kurdo. Me tiré semanas recorriendo la región y solo aprendí Slaw (hola); Choni? (cómo estás?); Uahfis (adiós); Supas (gracias); y Bale (ok). El problema es que en Irak casi nadie habla Inglés y hubo muchos momentos donde la comunicación fue complicada, como en los controles policiales o algún trayecto en taxi.
Además del Árabe y el Kurdo hay otros grupos étnicos minoritarios que habitan determinadas zonas del Kurdistán y cuentan con su lengua propia. Destacan el Arameo, uno de los idiomas más antiguos de la tierra, hablado por los Asirios; y el Turco, utilizado por los Turcomanos.

MONEDA
El Dinar Iraquí, que a su vez se divide en 1000 Fils (aunque en la práctica su valor es tan residual que no hay monedas en circulación). Cuando visité la República Federal el tipo de cambio oficial era de 1 Eur = 1430D (enero/2024). Mientras que en mi recorrido por el Kurdistán era algo peor, 1 Eur = 1320D (diciembre/2019). También existe un tipo de cambio paralelo utilizado en el mercado negro y es alrededor de un 15% superior al oficial. Para obtener moneda local utilicé los cajeros automáticos, pero me encontré con varios problemas:
*En estas transacciones se aplica el tipo de cambio oficial, más desfavorable.
*Solo hay cajeros automáticos en las principales ciudades de Irak. Y aun así muchos no funcionan, o no aceptan tarjetas extranjeras, o se han quedado sin dinero. En Baghdad conseguí efectivo en el National Bank of Iraq, pero en Kirkuk y Mosul me costó más y viví momentos de tensión. Lo mismo me ocurrió en el Kurdistán, donde pude continuar mi ruta por el norte gracias a mis dólares de emergencia.
*La mayoría de entidades del país cobran comisiones elevadas por cada reintegro (entre el 5% y el 10%).
Además ningún comercio acepta pagos con tarjetas extranjeras. Así que te recomiendo llevar a Irak una cantidad razonable de efectivo en divisas, preferiblemente dólares en billetes de 100 porque permiten un mejor tipo de cambio en el mercado negro.
TELEFONO
Si vas a pasar tiempo en el país y no quieres depender únicamente de las redes wifi te aconsejo comprar una tarjeta SIM local. En Irak hay 3 operadoras: Zain, Asiacell y Korek.
República Federal
Por lo que pude investigar Zain tiene mayor cuota de mercado y niveles de cobertura, así que en la República Federal elegí esta. Conseguí la tarjeta SIM en una tienda de la Terminal de Llegadas del Aeropuerto de Baghdad. Allí me atendió un empleado de actitud sospechosa. Me indicó los diferentes planes Prepago disponibles sin enseñarme un listado con los precios; y a otro cliente le negó un recibo de compra (¡?).
Reconozco que estuve a punto de marcharme pero necesitaba acceso a Internet, así que acabé escogiendo un plan Prepago especial para Visitantes (según el tipo era el único que podía comprar). Tiene 10GB de datos y me costó 21milD, aunque la tienda también aceptaba dólares (15Usd). A continuación entregué mi Pasaporte para darme de alta como cliente; y en cuestión de minutos ya tenía la tarjeta activada. Eso sí, solo por un periodo de 15 días que pude ampliar a 30 enviando un SMS con el PUK de mi tarjeta SIM.
En cuanto a mi experiencia con Zain, la verdad es que acabé satisfecho. No tuve problemas de cobertura a excepción de alguna zona remota. La única pega fue que al cabo de un mes tuve que comprarme una nueva tarjeta SIM (no pude aprovechar la misma) y pagué 5milD extra a parte de la renovación del plan Prepago.
Kurdistán
Cuando visité el Kurdistán elegí Asiacell porque me la recomendaron unos madrileños que llevaban un tiempo trabajando en la región y estaban muy contentos con la operadora. Conseguí la tarjeta SIM en una tienda de Suleimaniya. Por suerte me atendió un chico que hablaba inglés y nos pudimos comunicar sin problema. Yo únicamente estaba interesado en acceder a Internet y en ese caso solo había 2 planes Prepago disponibles:
*Datos ilimitados por 8milD a la semana.
*5GB de datos para un periodo de 30 días por 18milD (algo menos de 14€).
Como no le iba a dar un uso muy intensivo elegí el segundo Plan. El proceso de compra fue sencillo: entregué mi Pasaporte; el empleado me hizo una Foto; rellenó un Formulario online para darme de alta como cliente; y al momento recibí un mensaje en el móvil confirmando la contratación. Aunque de nuevo solo por un periodo de 15 días que pude ampliar a 30 enviando un SMS con el PUK de mi tarjeta SIM.
Mi experiencia con Asiacell fue impecable. No tuve problemas de cobertura salvo en lugares realmente apartados; y me fui del Kurdistán sin haber consumido los 5GB. Con lo cual si regresara a Irak volvería a utilizar Asiacell.
SALUD
No hay ninguna vacuna obligatoria para visitar Irak. Aunque se recomiendan las de la Fiebre Tifoidea, Hepatitis A y B, y Tétanos.
Bueno, podría facilitar muchos más datos pero creo que junto a los 20 posts que publicaré tendrás bastante información para hacerte una idea de Irak y decidir si te apetece visitar el país. Aún así, si te surge alguna duda escríbeme y contactaré contigo lo antes posible.
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Comentarios
3 ComentariosUnai
Feb 12, 2023Muy buena guía, estoy pensando en viajar a Irak pero sólo tengo 11 días, entonces no sé si ir sólo al Kurdistán o sólo a Irak Federal
Ganas De Mundo
Mar 2, 2023Muchas gracias! En Irak Federal todavía no he estado, pero quizás para un viaje corto es más manejable el Kurdistán. Un abrazo!
María
Jun 12, 2022Necesito encontrar una persona de guía que hable español