Explorando una moderna biblioteca, un conjunto de torres defensivas del siglo XIX, y un estadio de carreras de camellos
Contemplando los edificios futuristas de Doha cuesta creer que hace apenas 50 años Qatar fuera uno de los países más pobres del mundo. La desaparición del comercio de perlas naturales le dejó al borde de la quiebra. Pero el inicio de la explotación de sus inmensas reservas de gas y petróleo dio un vuelco a la situación y hoy día Qatar es el 4º país más rico de la Tierra, con una población de 3 millones de habitantes de los que casi el 90% son trabajadores extranjeros, principalmente del subcontinente indio, Nepal y Egipto. Como curiosidad esta abundancia de recursos permite que los qataríes no tengan que pagar impuestos (no existen el IVA o el IRPF). Y sus vidas transcurren entre casas enormes; vehículos de lujo; y centros comerciales con aire acondicionado y tiendas exclusivas.
En los alrededores del centro de Doha hay varios lugares de interés turístico que constituyen sencillas excursiones a realizar en transporte público o vehículo propio. Estos son los 5 que recomiendo:

BIBLIOTECA NACIONAL
*Horario: 8h – 20h (excepto los viernes, que abre a las 16h)
*Precio: gratis
*Fotografía: ok
Inaugurada en el año 2018, esta enorme biblioteca se encuentra en Education City, una zona del oeste de Doha que incluye los campus de varias Universidades Internacionales; centros de I+D; un hotel; los jardines de Oxigen Park; y hasta un campo de golf. La biblioteca ocupa un edificio futurista con forma de nave espacial y cuenta con una colección de 2 millones de libros. Para llegar hay una parada de Metro (Línea Verde), aunque yo viajé en el coche que alquilé para recorrer el Norte de Qatar. Teniendo en cuenta las dimensiones del edificio me sorprendió que la zona de aparcamiento fuera minúscula. Un agente de seguridad me indicó que condujera hasta el parking subterráneo de Oxigen Park, situado mucho más lejos, y volviera a la biblioteca en un tranvía gratuito que conecta ambos puntos. Por suerte en los alrededores encontré un espacio libre para dejar el coche.
Primero me dediqué a observar el exterior. A pesar de que era sábado había mucha gente. Después crucé la puerta principal y accedí a una sala diáfana con estantes llenos de libros; zonas con mesas y sillas para leer y estudiar; y una pequeña cafetería en una esquina. La verdad es que no me pareció un buen lugar para concentrarse, con montones de turistas (incluido un autobús de chinos), críos llorando, y un ruido excesivo. No me extraña que los usuarios de la biblioteca utilicen cascos. Yo di un paseo por la sala moviéndome con discreción. La fotografía está permitida.
A continuación visité la Heritage Library, compuesta por un laberinto de estantes situados en la planta inferior (bajé por unas escaleras). Aquí se exponen libros antiguos. Muchos pertenecían a la colección privada del sheikh Jassim bin Mohammed Al Thani y sus sucesores. Pensaba que solo le dedicaría unos minutos y al final me tiré más de una hora. Hay volúmenes y fotografías con paneles en inglés que tratan sobre infinidad de temas interesantes: el comercio de perlas; la peregrinación a la Meca; viejos mapas; literatura de viajes, con novelas clásicas y diarios personales con fotos y recortes; tratados científicos (astronomía, astrología, medicina); coloridas ilustraciones persas; lujosos Coranes… Me hubiera gustado ojear algunos de esos libros pero están protegidos tras un cristal.
Cerca de la Biblioteca Nacional hay varios edificios de diseño revolucionario. Yo los vi mientras conducía pero si te interesa el tema (y tienes vehículo propio) puedes parar a contemplarlos sin problema.

AL WAKRAH
En el pasado esta población situada al sur de Doha, en la costa del Golfo Pérsico, era una sencilla aldea de pescadores dedicada al comercio de perlas. Aunque actualmente se ha convertido en un barrio más de la capital, sin apenas separación, con altos edificios y un tráfico intenso. Se puede llegar en Metro (es la última parada de la Línea Roja). Esto fue lo más destacado de mi recorrido:
1. Souq Al Wakrah: tras el éxito de la remodelación de Souq Waqif el gobierno decidió llevar a cabo un proyecto similar en Al Wakrah para atraer turistas. El mercado abrió sus puertas en el año 2014 y contiene algún edificio histórico, aunque la mayoría son reproducciones modernas, en linea con las Heritage Villages que abundan en otras partes de Qatar. Albergan tiendas, cafeterías, restaurantes y galerías de arte. El Souq está atravesado por callejuelas estrechas y tiene patios interiores donde se concentran tiendas de pájaros (incluidos algunos halcones); barberías; especias; pescado; miel…
Yo recorrí Souq Al Wakrah por la mañana y por la tarde, y en ambas ocasiones me lo encontré completamente desierto, con muchos locales cerrados o funcionando a medio gas (nada que ver con el ambientazo de Souq Waqif). Y eso que era fin de semana. Cuando pregunté a la gente nadie me supo explicar el motivo. Quizás se anima más en los meses de invierno. Aun así vi docenas de trabajadores limpiando el recinto (estaba impecable) y agentes de seguridad en cada rincón.
2. Corniche: un paseo marítimo que sigue el contorno de la costa. Está lleno de cafeterías; restaurantes para todos los bolsillos; y puestos de comida que venden algodón de azúcar, patatas fritas con forma de espiral, y karak. También hay una playa “solo para familias” con dhows decorativos semi enterrados en la arena. Por el día la Corniche está vacía pero durante la puesta de sol el lugar cobra vida. Yo no me quedé demasiado tiempo porque al no ir acompañado mi presencia provocó alguna mirada incómoda.
3. Fuerte: fue construido en los inicios del siglo XX como cuartel militar y comisaría de policía. Primero di una vuelta alrededor del edificio. Es de grandes dimensiones, con muros rematados por almenas, puertas decoradas con relieves, y 4 torres (dos redondas y dos rectangulares). Parece que se restauró hace poco pero estaba cerrado. Además vi cámaras de vigilancia y carteles que prohibían la fotografía. Un agente de seguridad me dijo que en el fuerte ya no había soldados ni policías, aunque insistió en que mantuviera la cámara enfundada. Por suerte ya tenía unas cuantas fotos. Puede que en un futuro el castillo abra al público. Cerca se levanta la Mezquita Hamza bin Abdul Muttalib, de color blanco, con un bonito minarete.
Yo decidí alojarme una noche en un hotel de Al Wakrah y también comí en uno de los restaurantes del pueblo. Esta fue mi experiencia:
Retaj Inn Al Wakrah – 178R/Noche
*Puntos a favor: habitación enorme; cama doble muy cómoda; baño privado; limpieza impecable; buena ubicación para visitar Al Wakrah; tranquilidad total por la noche; aire acondicionado; wifi rápido; nevera; 2 botellas de agua diarias de cortesía; personal realmente amable.
*Puntos en contra: ducha de agua templada; mobiliario destartalado; el tapón del lavabo no cerraba.
En Al Wakrah escasean las opciones de alojamiento. Valoré el Hotel Time Rako, que es algo más lujoso (y caro), pero al final preferí ahorrar y reservé una noche en el Retaj Inn a través de Booking. Llegué a las 12h y la habitación todavía no estaba lista, así que me senté en la cafetería del hotel a leer. Una hora después la encargada de la recepción me dijo que ya podía instalarme. La verdad es que pasé una estancia agradable.
Nahdi Mandi Restaurant
Un local situado en un extremo de Souq Al Wakrah. Cuando entré en el comedor no había nadie y los empleados charlaban en un rincón, pero se activaron al verme. A continuación me senté en una mesa; examiné el menú; y pedí Chicken Mandi, que vino acompañado de una ensalada y una salsa de tomate ligeramente picante. Para beber cayó una Pepsi. El arroz no tardó en llegar. La ración era abundante y estaba muy rica. Precio: 25R. Repetiría sin dudarlo.

BARZAN TOWERS
Dos torres de forma rectangular y 16m de altura ubicadas en la localidad de Umm Salal Mohammed, al norte de Doha. La original data de finales del siglo XIX y su misión era proteger un fértil oasis, aunque en 1916 fue reconstruida por orden del sheikh Mohammed bin Jassim Al Thani. La otra se añadió en el año 1958 y es similar. No hay transporte público para llegar a Umm Salal Mohammed. Puedes viajar en Metro hasta la estación de Lusail (la última de la Línea Roja) y desde ahí en taxi. Yo llegué en el coche de alquiler. Durante mi visita la zona se encontraba en obras, con vallas metálicas y maquinaria pesada trabajando. Por suerte la puerta del recinto estaba abierta; y en la garita de vigilancia no vi a nadie. De momento la entrada es gratuita.
Las torres se restauraron en el año 2003 y lucen impecables. La más reciente tiene unas escaleras que permiten subir a contemplar las vistas; y la otra cuenta con unos enormes contrafuertes. Su imagen es imponente e hice fotos desde todos los ángulos. No es posible visitar el interior pero creo que no hay nada de interés. Junto a las torres destaca una mezquita que también servía de escuela coránica; y un edificio con forma de L utilizado para celebrar reuniones. Yo deambulé por el recinto completamente solo. Hay varios carteles con información en inglés aunque todavía falta acondicionar el lugar.

CARRERAS DE CAMELLOS
A parte de la caza con halcones a los qataríes les encantan las carreras de camellos. Tanto que se convirtió en deporte profesional en 1972. Las competiciones tienen lugar entre los meses de octubre y abril, cuando hace menos calor. A veces son eventos locales y otras grandes premios internacionales. Y suelen celebrarse los fines de semana (viernes y sábado), entre 6h y 9h de la mañana, y 13h y 16h de la tarde. El escenario es el estadio de carreras de Al Shahaniya, una población situada 37km al oeste de Doha.
Yo viajé a Al Shahaniya en coche de alquiler desde Bir Zekreet (ver mi siguiente post). No sabía si había carreras previstas pero al ser viernes tenía más probabilidades. Me puse en marcha antes de las 6h. La humedad provocaba que la luna del vehículo se empañara constantemente. Aplicando aire frío o caliente salí del paso, aunque en un punto tuve que detenerme porque no veía nada y me arriesgaba a sufrir un accidente.
En la entrada de Al Shahaniya aparecieron los primeros grupos de camellos con sus jinetes paseando. Iban protegidos con mantas de diferentes colores y diseños según el propietario, además de un número. Los jinetes solo montan durante los entrenamientos porque desde el año 2007 se sustituyeron en las carreras por unos pequeños robots operados por control remoto. Antes se utilizaban niños y la situación había dado pie a un lamentable mercado negro que violaba todos los derechos humanos. Con críos de 4 años de edad comprados a sus padres o directamente secuestrados; explotados a lo largo de jornadas interminables; y pasando hambre (para ser más ligeros).
Hay numerosas agencias y guías locales de Doha que organizan excursiones a Al Shahaniya para ver carreras. Los precios son caros (alrededor de 400R por persona), aunque a cambio el guía ayuda a orientarse en el caos reinante. Yo decidí acercarme a Al Shahaniya por mi cuenta y aparqué frente al estadio de carreras. Solo vi otro coche y me temí lo peor, hasta que un lugareño me confirmó la mala noticia: ¡ese día no habría carreras! Una pena porque me hacía ilusión presenciar el espectáculo. Los camellos alcanzan velocidades que superan los 60km/h y sus propietarios les siguen en 4×4 en paralelo a la pista dando instrucciones. Si tienes un 4×4 puedes unirte a ellos. De lo contrario te recomiendo ubicarte en las zonas de salida o llegada.
Ya que estaba en Al Shahaniya me planté en un lugar con buena luz y me dediqué a hacer fotos de las caravanas de camellos que pasaban. Los jinetes proceden en su mayoría de Sudán, la India y Pakistán. Visten ropa normal; iban mirando sus móviles; y alguno se tapó la cara al ver mi cámara. Aunque en general se tomaron bien mi presencia y recibí saludos y sonrisas. Después fui a la pista de carreras, donde los grupos de camellos se ejercitaban al trote. Había guardas pero no me dijeron nada. Al cabo de un buen rato me marché a Doha. En Kuwait ya intenté presenciar una carrera de camellos y el viento huracanado la anuló, así que me queda pendiente.
Nota: mas tarde encontré el calendario de carreras de la temporada en la web marhaba.qa, y coincidía con lo que me había dicho el lugareño.
BANANA ISLAND
Se trata de una isla artificial con forma de media luna inaugurada en el año 2015. Está situada frente al Aeropuerto de Doha y es una popular excursión entre los turistas que visitan la capital. En ella destaca el Banana Island Resort, un hotel de lujo con habitaciones a partir de 2milR/Noche. Aunque también es posible adquirir una entrada de un día, que cuesta 375R (500R los fines de semana). Incluye el acceso a la playa privada y la piscina del hotel; 200R para gastar en comida o bebida; y 50R en actividades (alquiler de bicicleta, golf, tenis). Hay una modalidad de entrada que cuesta 850R y además añade una hora de masaje y otra de spa.
Las reservas se realizan en la web anantara.com. Un catamarán conecta la Corniche de Doha con la isla. Salen cada día a las 9h y regresan a las 17h. El trayecto dura media hora. Yo no visité Banana Island pero dejo aquí la información por si te interesa.
COMIDA EN DOHA
En Doha las opciones para comer son ilimitadas, desde sencillos locales de fast food y puestos callejeros hasta lujosos restaurantes con precios desorbitados. Yo visité 2:
Al Madhbi Restaurant
Un restaurante Yemení situado a un par de calles de mi alojamiento. El comedor tiene una parte con mesas y otra para sentarse en el suelo (yo elegí la mesa). Los camareros son muy amables, incluido el dueño qatarí; y el menú es variado, con platos tradicionales. Yo pedí la especialidad Yemení (y Saudí): Chicken Mandi. Consiste en una fuente de arroz con pollo cocido y especias. Vino acompañado de una sencilla ensalada; un bol de caldo; y una salsa de tomate ligeramente picante. También existe el Madhbi, una variante donde es pollo está cocinado a la plancha. Cuesta separar la carne pero me parece más sabroso. Para beber cayó una Pepsi. Acabé a punto de explotar. Aunque solo había otro lugareño comiendo y el ambiente era algo frío. Precio: 28D.

Palestine Cafeteria
Otro local ubicado cerca de mi hotel que vende sándwiches de pan pita a precios muy económicos. Yo pedí uno de Falafel y Humus; y otro de Pollo con patatas fritas y verduras. Precio: 10R (2,5€). Me los prepararon al momento. El Palestine tiene un pequeño comedor pero preferí llevarme la comida a mi habitación. En cuanto a la bebida solo hay sodas de marcas desconocidas y opté por 2 latas de Pepsi en una tienda.
Además solventé las cenas y desayunos comprando en un supermercado. Principalmente limonada, yogures, galletas, croissants de chocolate y sobres de Nescafé 3 en 1 con café, leche y azúcar (mi habitación tenía hervidor).
CONCLUSION
En Doha se produce un contraste curioso. Sobre el papel Qatar es el país más liberal de las monarquías de la Península de Arabia. Pero al mismo tiempo su sociedad es muy conservadora. Tal y como ocurre en Arabia Saudí, la mayoría de musulmanes qataríes son de religión Salafista o Wahabí, la rama más puritana y ortodoxa del Islam, y eso se nota. Casi todas las mujeres visten niqab, con solo los ojos visibles, y el resto abaya de color negro. La oración del viernes es sagrada y los comercios cierran sin excepción (incluidos los locales turísticos). Y hay recintos exclusivos para familias donde los viajeros solitarios tienen prohibido el acceso, como playas o parques.
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