Visita a una de las reservas de aves más importantes de África Occidental, navegando en barca entre nubes de patos que oscurecían el cielo
El Parc National des Oiseaux du Djoudj fue creado en el año 1971 y ocupa una superficie de 160km2. Está situado al norte del país, pegado a la frontera de Mauritania, y en su interior hay una zona de lagos y marismas que forma el río Senegal camino de su desembocadura. La importancia de este parque es crucial para los centenares de miles de aves migratorias que cada año viajan desde Europa huyendo del frío invierno, porque se trata de los primeros humedales que encuentran tras cruzar el desierto del Sáhara. Algunas pasan solo unos días y continúan su odisea hacia el sur; y otras se quedan varios meses. En la reserva habitan Pelícanos, Flamencos, Garzas, Patos y Cormoranes, pero también acoge Facoqueros, Varanos, Cocodrilos y Monos. El principal punto de acceso es la aldea de Diadiem III, que cuenta con un par de opciones para alojarse.
La mejor época para visitar Djoudj es durante los meses de enero y febrero, cuando el parque registra las mayores concentraciones de pájaros. Mi visita tuvo lugar a mediados de febrero y realicé varias excursiones a pie, en barca y en calesa de caballos, contemplando escenas espectaculares.
VIAJE: SAINT LOUIS – DIADIEM III
Un trayecto de solo 70km pero que requiere de cierta logística. La jornada comenzó disfrutando de un buen desayuno en el patio del Hotel Sunu Keur de Saint Louis. El menú consistió en pan con mermelada; un café con leche; y un zumo de Bissap, una bebida típica de África elaborada con flores secas de Hibisco. Es de color rojo oscuro y su nombre cambia en función del país (por ejemplo en Egipto es conocida como Karkadé).
Tras llenar el estómago y dar un último paseo por Saint Louis busqué la forma de llegar a Diadiem III, la población más cercana a la entrada del parque Djoudj. Hay dos opciones:
1. Taxi privado: es la alternativa más cómoda. En Saint Louis hay docenas de taxis a cualquier hora del día. La parte negativa es el precio, aunque tampoco es desorbitado. Fue lo que hice para el viaje de ida porque quería plantarme cuanto antes en el parque. Yo paré un vehículo en las inmediaciones del hotel; negocié el importe (20milF); y nos pusimos en marcha.
Primero circulamos por una serie de pistas polvorientas avanzando hacia el norte en paralelo al río Senegal. El tramo final se encontraba en mal estado, con baches y bancos de arena que dificultaban la conducción. Además el taxista no conocía la zona. Tuvo que parar a preguntar un par de veces; y si no le aviso se pasa de largo el desvío a Diadiem III. Pero bueno, era muy simpático y le acabé dando una moneda de 1 euro de propina.
2. Transporte público: una opción económica, pero las salidas son infrecuentes y suele provocar pérdidas de tiempo importantes. El trayecto consta de dos etapas. La primera, de Saint Louis a Ross-Bethio, en sept-place. Se tarda alrededor de una hora siguiendo una carretera impecable (1.000F). Los taxis aparcan en la Plaza Faidherbe. La segunda etapa, de Ross-Bethio a Diadiem III, se cubre en ndiaga ndiaye. Aquí la ruta consiste en una pista sin asfaltar y el viaje dura 40 minutos. Las paradas son constantes y la comodidad brilla por su ausencia (500F).

En principio había acordado con el taxista que me viniera a buscar por 25milF para volver a Saint Louis. Pero un empleado del parque me recomendó que viajara en transporte público, y me dio instrucciones detalladas para evitar problemas y no pagar más de la cuenta. Con lo cual pedí a la encargada de mi alojamiento que llamara por teléfono al hombre para cancelar el servicio y me ahorré 23.500F.
ALOJAMIENTO: CAMPEMENT NJAGABAAR – 11milF/Noche
*Puntos a favor: bungalow amplio; cama doble muy cómoda; baño privado con ducha perfecta; buena limpieza; ubicación ideal, junto a una pequeña laguna y cerca de la entrada del parque de Djoudj; tranquilidad total por la noche (era el único huésped); ventilador; mosquitera (menos mal, porque había un montón de mosquitos); servicio de comidas (excepto desayunos) a tarifas razonables; precio.
*Puntos en contra: sin generador propio que garantice el suministro eléctrico (los cortes de luz son constantes); encargada de escasas palabras; atmósfera un tanto desangelada.
Este sencillo alojamiento es la mejor opción para presupuestos ajustados. Mi idea inicial era acampar, pero el recinto no tiene un terreno reservado para plantar tiendas y cualquiera podía acceder, con el riesgo de sufrir un robo. Así que decidí dejar la acampada para otra ocasión.

EL PARQUE DE DJOUDJ
Una vez instalado salí a dar un paseo por los alrededores de Djoudj. Estaba en uno de los rincones más remotos del país, a escasa distancia del río Senegal, que durante miles de kilómetros forma la frontera natural con la vecina Mauritania. La población de Diadiem III parece un campamento de refugiados, con precarias chabolas esparcidas por un terreno arenoso. Al menos tiene una pequeña tienda donde es posible comprar productos básicos (galletas, plátanos, agua).
El acceso al parque de Djoudj se encuentra a tan solo 800m del campamento, indicado con un sencillo cartel pintado a mano. En el interior hay un «centro de visitantes» que consiste en un edificio de adobe con dos sillas de plástico y un folleto informativo pegado en la pared. Allí me atendió un encargado y me informó de las diferentes actividades de la reserva. Dos aspectos a tener en cuenta:
*Las excursiones que requieren algún medio de transporte (como pirogue, calèche o bicicleta) se deben reservar con antelación (preferiblemente el día anterior).

*Hay que pagar por adelantado (y en efectivo) la totalidad del precio de la actividad. Esto no me hizo mucha gracia, y cuando insistí en obtener un recibo el encargado del centro me dio un papel con cuatro garabatos escritos a mano. Poco oficial pero no tuve otra opción. En mi caso todo salió bien pero habrá a quien le incomode la situación.
Te aconsejo visitar el parque por la mañana (a las 7h) o por la tarde (a las 16h). Durante la parte central del día el calor es abrasador y las posibilidades de ver fauna caen en picado. Mientras recorría la zona tuve un pequeño aperitivo de la fauna del parque: un grupo de patos; un par de flamencos; algún pelícano… Y eso que todavía no estaba dentro de la zona protegida… También vi rebaños de cebús; y dos lugareños con llamativas túnicas de vivos colores.
De regreso en el campamento me senté en una mesa del comedor y al poco apareció la señora con el menú que había encargado con antelación: un plato de Yassa Poulet; una botella de agua grande; y una macedonia de frutas. Todo rico y abundante. Precio: 4milF.
EXCURSION A PIE HASTA NGAINTH
Tras la comida realicé mi primera actividad en Djoudj: una caminata por el parque siguiendo una ruta circular bien señalizada. No es obligatorio ir acompañado de un guía. Únicamente hay que pagar la entrada (2milF). Bueno, en mi caso ni eso porque no había nadie vigilando la puerta.
La excursión duró 3,5 horas. Primero recorrí un tramo de 5km por una pista de grava; y más tarde me desvié a la derecha por un camino de tierra que se adentra en la reserva. La sensación de aventura era total, explorando un territorio árido completamente solo. El paisaje es una maravilla, con llanuras interminables cubiertas de una vegetación de color rojizo; charcas rodeadas de acacias con casetas de madera para observar sin llamar la atención; y zonas de pequeñas dunas. No paré de hacer fotos.
Es verdad que no vi la fauna que prometía la ruta, como Gacelas o Monos Patas, pero tampoco me puedo quejar. Contemplé grupos de Garzas Blancas; alguna Garza Real; un par de Espátulas… También un cebú de cuernos gigantescos que apareció de repente tras los arbustos y me pegó un susto tremendo. Y ya de regreso al campamento, con las últimas luces del atardecer, Patos y enormes grupos de Cormoranes volando.
Aunque los protagonistas de la tarde fueron los Facóqueros (o Warthog en inglés), una especie de jabalí muy común en África. Mientras recorría la llanura divisé a uno en la distancia. Se dirigía hacia mí, pero al olerme frenó y salió corriendo. Más comprometido fue el segundo encuentro: el sol se ponía tiñendo el cielo de color naranja; y mientras desenfundaba mi cámara vi a escasos metros una hembra con sus dos crías que avanzaban en mi dirección. Durante unos segundos me quedé helado porque estos animales son bastante agresivos cuando van con crías; y la madre tenía unos colmillos enormes. Pero por suerte pude retroceder y apartarme del camino dejándoles espacio, y pasaron mirándome de reojo. Vaya situación…
Lástima de la confusión que se produjo cuando pedí información sobre la ruta en el Centro de Visitantes. El encargado me dijo que se podía realizar fácilmente en 2,5 horas. Pero más tarde deduje que se refería al tiempo necesario en bicicleta o calèche (una carreta tirada por un caballo), cuando yo le había dicho que iba a caminar. Así que tras un buen rato avanzando a paso ligero empezó a anochecer y aun me faltaba muchísimo para completar el circuito. Así que regresé a la pista principal a toda velocidad, atajando campo a través, con el riesgo de perderme o de que me picara una serpiente. Viví momentos de tensión, pero al final conseguí llegar al campamento casi a oscuras.
Para cenar repetí Yassa Poulet, esta vez acompañado de patatas fritas en lugar de arroz; una botella de agua grande; y de postre dos trozos de melón. Precio: 4.500F. No había suministro eléctrico y comí a la luz de una vela. A continuación me fui a mi bungalow, donde me dediqué a leer y escribir asediado por los mosquitos. Y a eso de las 23h me estiré en la cama envuelto en el sonido de miles de insectos.
NAVEGANDO EN BARCA POR DJOUDJ
Al día siguiente me desperté con mi alarma sonando a las 6,30h. Una vez en pié desayuné unas galletas; y a las 7h me vino a buscar al campamento un lugareño con una calèche para llevarme al embarcadero de Djoudj. Yo viajé sentado en un colchón y tardamos 45 minutos en recorrer los 8km de distancia, mientras el sol aparecía en el horizonte, y de vez en cuando pasaban Facóqueros a la carrera. Precio ida y vuelta de la calèche: 6milF.

En el embarcadero me esperaba un chaval que hizo de barquero y guía (más tarde descubrí que era el hijo del encargado del Centro de Visitantes de Djoudj). Y en cuestión de minutos ya estaba en mi pirogue en busca de fauna. El plato fuerte del parque es navegar los lagos donde se concentra la mayor cantidad de aves. Hay dos opciones:
1. Barca compartida: tienen capacidad para 10-12 pasajeros y realizan un recorrido básico que dura alrededor de hora y media. Precio: 4milF por persona. Esta es la alternativa más económica y la que elige casi todo el mundo.
2. Barca privada: necesaria para una excursión larga que permite adentrarse en el corazón de Djoudj. Esta fue la opción que elegí porque quería explorar a fondo la reserva. Precio: 60milF por la barca para un recorrido de 4 horas; y 6milF para el guía. Como he comentado en alguna ocasión, cuando la ocasión lo merece no me importa rascarme el bolsillo. Y fue una experiencia memorable.
Una vez en marcha no tardamos en ver los primeros pájaros: un Cormorán descansando sobre una rama; una Garza pescando en la orilla… Hasta que de repente me vi rodeado de Pelícanos de color blanco (excepto la bolsa del pico, que es amarilla). Había por todas partes, pescando en grupo o volando en formación sobre nuestras cabezas. También pasamos junto a la llamada Isla de los Pelícanos, completamente cubierta de aves. Aquí es donde crían a los jóvenes, que lucen un plumaje gris oscuro en vez de blanco. La barca pasaba muy cerca de las aves y conseguí buenas fotos.

Después vimos Águilas Pescadoras en las copas de los árboles; numerosas Garzas Blancas y Reales; Anhingas (un ave conocida como pájaro serpiente, por su cuello alargado que sobresale del agua cuando nadan); algún espectacular Calamón (en inglés, Swamphen), de plumaje azul oscuro, y pico y patas de color rojo; un Martín Pescador blanco y negro…
Y llegó el momento estrella del día. Para continuar avanzando la barca atravesó gigantescas bandadas de White-Faced Whistling Ducks (unos patos negros con la cara de color blanco) que flotaban en el agua. Y cuando escuchaban el sonido del motor levantaban el vuelo oscureciendo el cielo. La imagen era espectacular, con miles y miles de ruidosas aves aleteando a mi alrededor. La escena se repitió en varias ocasiones. Yo en algunas hice fotos sin parar; y en otras me quedé mirando embobado. Este fue el premio de alquilar una barca privada, porque nos encontrábamos en una zona muy alejada donde no llega la excursión básica.
A parte de aves también vi dos Cocodrilos (uno entrando en el agua y otro descansando en la hierba); un enorme Varano tomando el sol sobre un tronco; un Facóquero bañándose; y un grupo de cebús pastando. Por último alcanzamos las inmediaciones del Grand Lac, pero como era el final de la temporada seca no había profundidad suficiente y tuvimos que dar media vuelta. Aquí divisé un grupo de Grullas; otro de Flamencos (aunque ambos bastante lejos); varios Ibis; y un montón de Garzas de todo tipo. Tras contemplar el paisaje iniciamos el viaje de regreso.

El comportamiento del guía fue impecable. Evitó la charla innecesaria, permitiéndome disfrutar del ambiente del parque. Y cuando veía algún animal me decía su nombre, detenía la barca todo el tiempo que fuera necesario, y contestaba con precisión cada una de mis preguntas, sin prisas ni malas caras. Hasta el punto de que la excursión se acabó alargando 1,5h más por el mismo precio.
Ya en el embarcadero subí a la calèche y volví al campamento bajo un sol abrasador. Allí tuve el tiempo justo para comer antes de la siguiente actividad. Esta vez cayó un plato de Couscous de pescado, macedonia de frutas, y una botella de agua grande. Precio: 3.500F.
EXCURSION EN CALECHE AL GRAND LAC
Para acabar de conocer el Parque Nacional de Djoudj decidí alquilar una calèche y viajar por tierra al Grand Lac, donde las aguas son poco profundas (como ya había comprobado) y es posible ver otro tipo de aves. La excursión duró 3 horas y recorrimos un total de 30km (ida y vuelta). Precio: 13milF por la calèche + 6milF para el guía (el mismo chaval de la mañana).
El trayecto tuvo momentos de tensión. De vez en cuando la calèche pasaba sobre algún bache y yo saltaba por los aires con el riesgo de caerme. Y en una ocasión el caballo tropezó y casi nos vamos todos al suelo. Además el animal no paraba de tirarse sonoros peos mientras trotaba. Parecía una ametralladora. De camino vimos a los habituales Facóqueros; y nubes de pájaros diminutos que salían volando de entre los arbustos.
Tampoco ayudó el fuerte viento. Por su culpa al llegar a los dos miradores ubicados cerca de la orilla del lago (el Grand Mirador y el Petit Mirador) las aves estaban demasiado alejadas. Tan solo pude ver a una distancia aceptable un grupo de Espátulas. Y no muy bien, porque entre la fina arena que flotaba en el aire y el brillo del sol mis ojos no paraban de llorar a pesar de utilizar gafas de sol. De camino hay otro mirador junto al Lago Khar, pero durante mi visita estaba completamente seco y no fuimos.
Aun así atravesamos un paisaje épico de colores intensos gracias a los últimos rayos de sol. Solo por esto ya mereció la pena la excursión. De regreso en Diadiem III el guía me llevó a charlar con su padre (el encargado del Centro de Visitantes), que quería conocer mi opinión sobre Djoudj. Como no, le dije que me había encantado el parque; aproveché para darle 5milF de propina (a repartir entre él y su hijo); y nos despedimos.

En el campamento cené un delicioso guiso de carne con verduras; una botella de agua grande; y de postre dos trozos de melón. Precio: 4milF. Una forma inmejorable de acabar un día genial. Es difícil explicar con palabras la felicidad que sentía cuando me fui a dormir después de tantas emociones. Al día siguiente regresé a Sant Louis; y desde allí a Dakar en sept-place (5.500F), completando un viaje maratoniano.
CONCLUSION
Durante la época adecuada del año el Parque Nacional de Djoudj es el sueño de cualquier ornitólogo, con unas espectaculares concentraciones de aves que me dejaron sin palabras. Se trata de una de las mejores reservas naturales de África Occidental. Aunque no seas un experto, Djoudj ofrece fauna abundante; paisajes de postal; y una ausencia casi total de turistas que crea una atmósfera mágica. Te recomiendo una estancia mínima de 2 días, alojándote en el campamento de Diadiem III, que ofrece bungalows y comidas a precios económicos.
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