Una ruta de montaña de 3 días a lo largo del Transcaucasian Trail, cruzando espesos bosques y explorando antiguos monasterios
Dilijan National Park fue creado en el año 2002 y se trata de una zona protegida del Cáucaso Menor situada en el norte de Armenia con una superficie de 240km2. Su interior alberga extensos bosques de hayas y robles, profundos valles, y monasterios medievales de gran calidad artística. Los turistas suelen utilizar como base Dilijan, una población que cuenta con buenas opciones de alojamiento y un par de monumentos construidos en tiempos de la Unión Soviética. La mejor época para recorrer Dilijan son los meses de verano, entre junio y septiembre, cuando hay menos lluvias, los senderos están despejados de nieve y los prados se llenan de flores. El otoño también es recomendable para contemplar los árboles teñidos de vivos colores.
Aunque la climatología en el Cáucaso es impredecible. Yo recorrí un tramo del Transcaucasian Trail, una travesía de varios días que cruza la reserva de punta a punta, y la lluvia me complicó la vida.
VIAJE: VANAZDOR – DILIJAN
La jornada comenzó en la Vanazdor Guesthouse tras una noche desapacible por la estrechez de la cama y mi estómago lleno de gases (definitivamente cenar judías no fue una buena idea). Para desayunar me comí dos deliciosos melocotones que compré el día anterior en el Mercado (250D). Después desalojé la habitación y caminé hasta la Terminal de Autobuses, donde me encontré con una sorpresa: solo hay una marshrutka al día que cubre la ruta a Dilijan y sale a las 13.30h, con lo cual tenía 3 horas de espera. Por suerte pude dejar la mochila grande en la oficina del encargado de la Terminal y me marché a pasear por las calles de Vanazdor, descubriendo nuevos detalles curiosos.

Más tarde entré en un local y pedí un shawarma de cerdo que acompañé con un zumo de naranja sentado en la pequeña barra (1.250D). A continuación volví a la Terminal y aguanté por enésima vez el asedio de los taxistas, que intentaban convencerme para viajar con ellos (me pedían 5milD) aprovechándose de mi confusión (los carteles de las marshrutkas están en armenio). Al final preguntando a la gente pude encontrar mi vehículo.
El maletero trasero de la marshrutka era minúsculo y me costó meter mi mochila grande. Al pagar el billete (500D) el conductor quería 500D más por el equipaje, pero no lo vi claro y le acabé dando 200D para que me dejara en paz (esta práctica no es nada habitual). A la hora prevista nos pusimos en marcha. Yo fui sentado en la fila trasera, junto a la ventana y rodeado de abuelas. El trayecto duró una hora para recorrer 36km hacia el este. Las vistas me mantuvieron entretenido, con un valle cubierto de casitas de piedra y frondosos bosques. Cuando llegamos a Dilijan fui controlando mi ubicación en el mapa y me bajé en el punto más cercano al lugar que había elegido para pasar la noche.
ALOJAMIENTO: B&B ARAZ – 5milD/Noche
*Puntos a favor: habitación espaciosa; limpieza extrema; vistas geniales de las montañas; tranquilidad total por la noche; familia muy amable que me recibió con té de cortesía; wifi rápido; lavadora gratuita (me vino genial); servicio de comidas a tarifas razonables.
*Puntos en contra: camas individuales con sábanas muy pequeñas (por la noche hacía frío); baño compartido; ubicación alejada del centro, en lo alto de una colina; demasiado ruido durante el día (todo el mundo hablaba a gritos y un niño no paraba de llorar y dar golpes).
En esta guesthouse decidí reservar la primera noche a través de Booking y negociar las siguientes, aunque la estrategia no me sirvió de nada porque el precio era el mismo. Podría haber protestado pero para ahorrarme como mucho 1€ y crear mal ambiente. Ya lo compensé con creces con la lavadora.
Llegar a B&B Araz no fue sencillo. Primero me tocó caminar 1km en continuo ascenso bajo un sol de justicia (todo el día estuvo nublado excepto este momento). Además en el exterior de la casa no había ningún tipo de indicación y pasé unos minutos deambulando hasta dar con la puerta correcta. La señora que me recibió no hablaba ni palabra de inglés pero al poco apareció su hija y nos pudimos comunicar. Una vez instalado en mi habitación salí a explorar el pueblo.
DESCUBRIENDO DILIJAN
Dilijan es una pequeña población de montaña situada a 1.500m de altura, entre cumbres y espesos bosques. Por este motivo se la conoce como la “Pequeña Suiza”, o la “Suiza de Armenia”. Se trata de un popular centro turístico con una variada oferta de hoteles y balnearios donde tienen sus residencias de verano un buen número de personalidades del panorama cultural armenio. Con estas credenciales la verdad es que me esperaba una aldea de postal, y en cambio me encontré con un pueblo muy disperso atravesado por amplias avenidas con un tráfico intenso. Se me hizo difícil disfrutar de la atmósfera con ruidosos vehículos pasando a mi lado a toda velocidad.

Aunque por suerte encontré alguna atracción interesante:
1. Monumento a la Gran Guerra Patriótica: una enorme escultura situada sobre una colina en las afueras de Dilijan. Representa a un soldado que sostiene a su compañero herido. Yo subí hasta la base y contemplé el monumento totalmente solo. Al lado hay varias placas conmemorativas y un cementerio. Además las vistas del pueblo son excelentes.
2. Arte Callejero: camino del monumento pasé junto a un muro lleno de coloridos grafitis de temáticas muy diversas.
3. Parque de Atracciones abandonado: también se encuentra en ruta hacia el monumento. Un sitio inquietante con varias atracciones oxidadas cubiertas de vegetación. Una de ellas conserva la taquilla con un letrero en ruso.
4. Monumento al 50 Aniversario de la Armenia Soviética: es de color blanco y tiene forma de corona. Fue construido en 1970 para celebrar la incorporación de Armenia a la URSS.
5. Museo de Historia Local: está ubicado en un edificio antiguo y su fachada luce varias estatuas, aunque no visité el interior.
6. Centro Histórico: un decorado artificial con viviendas tradicionales reconstruidas, tiendas de souvenirs y un hotel. Lo visitan muchos turistas pero a mí no me gustó nada.
Hay dos atracciones situadas a escasa distancia entre sí que me hubiera gustado ver: una mansión abandonada conocida como Khanjian Villa; y una curiosa estatua llamada King of the Woods. Tras localizarlos en el mapa crucé un solitario tramo de bosque y llegué a una garita con un guarda de seguridad. El recinto es propiedad privada y está prohibido el acceso. Yo intenté convencer al vigilante diciéndole que era de Barcelona; que solo necesitaba un par de minutos… ¡Incluso le ofrecí dinero! Pero no hubo manera y tuve que dar media vuelta a regañadientes. Más tarde conocí a una chica que pudo ver la mansión porque cuando llegó no estaba el guarda. En fin… Cuestión de suerte.
CENA: LOSH
Un restaurante con buenas críticas así que decidí acercarme a comprobar su fama. El comedor era enorme y ocupé una mesa junto a la ventana, donde me atendió una camarera muy simpática. El menú es extenso pero no encontré platos típicos armenios y acabé pidiendo noodles con carne de ternera y una cerveza Dilijan de 0,3l. La comida estaba rica y las raciones abundantes. Precio: 4milD. Repetiría sin dudarlo.
De regreso a la guesthouse caminé por calles oscuras utilizando la linterna de mi móvil, con la batería a punto de agotarse. Pasé junto a perros que me ladraban; un corral con cerdos que se me acercaban; y sombras de lugareños. De fondo se divisaba la silueta de las montañas cubiertas de bosques. Me encantó el ambiente, a pesar de las empinadas rampas que me dejaron sin respiración.

PREPARANDO LA RUTA
El Transcaucasian Trail (o TCT) es un sendero de larga distancia todavía en preparación. Un ambicioso proyecto iniciado en el año 2015 que pretende crear dos rutas de trekking de 1500km de longitud cada una:
*La primera conectará el Mar Negro con el Mar Caspio, cruzando las montañas del Gran Cáucaso por los territorios de Georgia y Azerbaiyán. Esta ruta se enfrenta a numerosos problemas porque debería atravesar las repúblicas de Abkhazia y Osetia del Sur, y la zona fronteriza entre Azerbaiyán y Rusia. Por eso cuando visité la región (2019) solo existía el tramo de Svaneti.
*La segunda conectará el Mar Negro con la frontera de Irán, recorriendo el Cáucaso Menor por el sur de Georgia y Armenia. Esta ruta es mucho más factible y cuando visité Armenia (2019) ya había varios tramos creados en Dilijan, los Montes Geghama y Vayots Dzor.
El tramo que cruza Dilijan National Park tiene 80km de longitud con un desnivel acumulado de 8.500m, y se recomienda realizarlo en 4-5 días. Estos son los aspectos a tener en cuenta:
1. Alojamiento: si realizas el tramo completo necesitarás acampar. En la Oficina de Información Turística de Dilijan alquilan todo el material. Yo decidí reducir la ruta a 64km, sin contar algún desvío extra para visitar otros lugares de interés. De esta forma podría realizarla en 3 días y dormir cada noche bajo techo (una en Dilijan y otra en el Monasterio de Vanatun).

2. Equipo: para esta excursión me llevé mi mochila con lo estrictamente necesario. Entre mi equipo habitual nunca faltan: linterna frontal con pilas de repuesto; bastones (para mantener el equilibrio en pendientes pronunciadas y terreno resbaladizo, o a la hora de cruzar ríos); y ropa impermeable. El resto de mi equipaje se quedó en la guesthouse de Dilijan hasta mi regreso.
3. Comida: si acampas deberás ser autosuficiente y llevar encima todas las provisiones necesarias. Yo desayuné y cené en mis alojamientos, así que solo necesité snacks y agua.
4. Mapas: el sendero está bien señalizado, con marcas de pintura rojas y blancas; placas del Transcaucasian Trail (rojas) y el Dilijan National Park (verdes); y postes de madera que indican la distancia entre los principales lugares. Aunque todavía hay bastantes kilómetros donde las señales desaparecen y será imprescindible una app de mapas con GPS (yo utilicé maps.me y me descargué la ruta de la web transcaucasiantrail.org). También es posible conseguir mapas físicos en la Oficina de Información Turística.
ETAPA 1: GOSHAVANK – PARZ LAKE – DILIJAN / 20km + 2km (lago) / 8h
La jornada comenzó a buena hora con un desayuno servido en la terraza de mi guesthouse. El cielo estaba nublado y hacía algo de frío, pero el menú me hizo entrar en calor. Consistió en dos huevos fritos; salami; queso; ensalada de tomate y pepino; pan con mermelada; y té. Acabé a reventar y mereció la pena pagar los 2milD extra que cuesta. Después preparé la mochila pequeña y salí a la calle.
El tramo del TCT que recorre Dilijan National Park comienza oficialmente en la población de Khachardzan, al este de Dilijan. Pero yo empecé en Gosh saltándome los kilómetros iniciales. Según me dijeron en la Oficina de Información Turística no tienen mucho interés.
Para llegar a Gosh no hay transporte público así que necesitaba un taxi. Mi primera opción fue utilizar la app para móvil de Yandex (similar a Uber). El día anterior la consulté y el trayecto me salía por unos 2.500D, pero cuando lo intenté por la mañana descubrí que no había vehículos disponibles (quizás era muy temprano). Al final acabé parando un taxi en Dilijan, negocié un buen precio (3.500D) y nos pusimos en marcha (en la guesthouse me habían ofrecido transporte por 5milD). El vehículo era un viejo Lada conducido por un simpático abuelete. Tardamos media hora en recorrer los 24km de distancia por una carretera en perfecto estado. El hombre no paró de fumar, me regaló un caramelo, y trataba de dar conversación a pesar de su nulo nivel de inglés.
Me bajé en la entrada del Monasterio de Goshavank, la principal atracción turística de Gosh, y nos despedimos. A continuación dediqué media hora a visitar el lugar. Este templo fue construido en el año 1188 y tanto el pueblo como el monasterio deben su nombre a Mkhitar Gosh, un importante científico y escritor de la época. El recinto cuenta con 3 iglesias y una biblioteca (que estaba cerrada). En el exterior me encontré el sol de cara y dificultó las fotografías panorámicas (mejor luz por la tarde). Alrededor de los edificios había varias khachkar, incluida una muy elaborada. Dentro pude ver los elementos típicos de los monasterios armenios. Cuando llegué había dos autocares con grupos de turistas (uno de ellos españoles) pero les pude esquivar y recorrí las salas tranquilamente.
Tras explorar el monasterio inicié la primera etapa del TCT. Para empezar crucé el cementerio de Gosh, con antiguas lápidas cubiertas de relieves. El sendero subió sin parar hasta una cordillera con vistas geniales del pueblo y montañas envueltas en nubes, y se internó en el bosque. Me encantó caminar completamente solo, entre árboles enormes de ramas retorcidas y tramos sombríos. Durante esta parte del día lució el sol, aunque el ambiente era otoñal y el suelo estaba lleno de hojas que no paraban de caer. Al final aparecí en una pradera sin apenas vegetación porque que en agosto se siegan las plantas secas para alimentar al ganado. Allí pude ver alguna granja y vacas pastando. Y me adentré de nuevo en el bosque avanzando cuesta abajo.
DESVIO A PARZ LAKE
En un cruce vi un sendero de 1km que conduce a Parz Lake. No iba muy sobrado de tiempo pero decidí acercarme. El camino estaba lleno de barro que me hacía resbalar y triplicaba el peso de mis zapatillas. Como el día ya se había nublado el lago ofrecía una imagen lúgubre, con aguas oscuras y bosques de aspecto misterioso. Allí me encontré a varios lugareños (se puede llegar en coche). Unos críos daban de comer a los patos, que se amontonaban en una esquina del lago. Parz Lake cuenta con una amplia oferta de ocio, como un restaurante, alquiler de barcas de remos o tirolinas.
Yo aproveché el lago para sentarme en un banco junto a la orilla y comerme un Snickers mientras contemplaba las vistas. Y al cabo de unos minutos ya estaba en marcha.
RUMBO A DILIJAN
A continuación me tocó cruzar el bosque subiendo sin parar. El tiempo empeoraba por momentos y la niebla comenzó a envolverme creando una atmósfera mágica. Aquí avancé a buen ritmo para quitarme kilómetros de encima y evitar sorpresas de última hora. Fue toda una experiencia caminar por esos senderos, con el sonido de mis pasos retumbando entre los árboles. Al cabo de un buen rato alcancé otra pradera de montaña. La niebla era cada vez más espesa y anuló las vistas, pero a cambio pude ver numerosas flores de vivos colores.

Después el sendero regresó al bosque y poco a poco me fui acercando a la civilización. Primero pasé a escasa distancia de un par de granjas (los perros me detectaron y no paraban de ladrar). Después crucé un barrio de Dilijan. Y por último atravesé un tramo de bosque conocido como Drunken Forest. Podría haber atajado callejeando por el pueblo pero Drunken Forest me ofreció una buena panorámica de Dilijan y algunas ruinas antiguas, incluida una estructura circular rodeada de columnas y vegetación. También sorprendí a una apasionada pareja tumbada en la hierba. Cuando me vieron aparecer se morían de vergüenza y no podían ni mirarme, pero es que con lo grande que es el bosque y se ponen justo al lado del camino…
Una vez en el centro de Dilijan continué hasta mi guesthouse y las últimas rampas casi acaban conmigo porque ya iba justo de fuerzas. Pero estaba muy contento tras finalizar con éxito la primera etapa del TCT. Durante el día vi algún Águila sobrevolando el cielo; un par de Bee Eaters de plumaje verde; lagartijas escondiéndose entre las rocas; ranas saltando en zonas encharcadas; mariposas; grupos de pequeñas aves; y el sonido de los pájaros carpinteros trabajando. Un cartel con la silueta de un oso que advertía de la presencia de fauna salvaje me hizo caminar con mil ojos atento a cualquier ruido sospechoso.
Me extrañó ver muchos animales de granja campando a sus anchas por la mayor parte del Parque Nacional: vacas, terneras, grupos de cerdos (los pequeños se me acercaban)… A veces me asustaban porque los confundía con animales salvajes.

En la guesthouse me pegué una ducha que me dejó como nuevo; descansé un rato en la cama; y a las 20h bajé a cenar a la cocina. Allí coincidí con otros huéspedes: una pareja de alemanes; una chica de Estados Unidos (Sidney); y un chaval de pocas palabras que no intervino en la conversación. El menú consistió en pollo con patatas; queso; verduras asadas; coliflor; ensalada de tomate y pepino; zumo; y un té. Todo muy rico. Precio: 4milD. Se agradeció poder charlar en inglés y echar unas risas.
Tras la cena regresé a mi habitación mientras en el exterior caía una fuerte tormenta, con truenos que hacían retumbar las montañas. Menos mal que no acampé porque lo hubiera pasado realmente mal…
EL MEDIEVAL MONASTERIES TRAIL
Al día siguiente me desperté tras una noche de sueño impecable. De nuevo decidí desayunar en la guesthouse y comenzar la jornada con el estómago lleno. Esta vez los huevos fritos fueron sustituidos por pasta, coliflor y bizcocho. Como en el exterior hacía frío desayuné en la cocina. A continuación preparé mi equipaje porque esa noche iba a dormir en otro sitio. Así que desalojé la habitación, me llevé la mochila pequeña con lo necesario para un par de días, y dejé la grande en el alojamiento.
Para llegar al comienzo de la segunda etapa del TCT necesitaba un taxi. El encargado de la Oficina de Información Turística me recomendó saltarme el tramo que discurre por los alrededores de Dilijan, de escaso atractivo, y acordamos empezar la etapa en Jukhtakvank. Yo me planté junto a la carretera principal y en cuestión de minutos ya estaba subido en un taxi. El trayecto era de solo 6km y pagué 1.000D (el precio de partida me pareció correcto y no regateé). El conductor me dejó antes de Jukhtavank, en el punto donde comienza el Medieval Monasteries Trail, una ruta circular que pasa por los monasterios de Matosavank y Jukhtakvank.
Yo de entrada no tenía ganas de recorrer esta ruta. La etapa del día ya era suficientemente larga y compleja como para encima añadirle más kilómetros; y al final se trataba de visitar más monasterios (Armenia está llena). Pero el encargado de la Oficina de Información Turística insistió y le hice caso.
El sendero discurrió por el bosque sin apenas desnivel, aunque las lluvias de la noche anterior habían cubierto la zona de barro y era complicado caminar. El día amaneció despejado, con un sol agradable, y avancé rodeado de pájaros e insectos. Tuve que cruzar el río un par de veces utilizando puentes metálicos. Y durante la ruta solo me crucé con gente en dos ocasiones (un grupo con guía y una pareja). Menos de lo esperado teniendo en cuenta que era una ruta sencilla.
Lo más destacado del recorrido son dos monasterios medievales:
1. Monasterio de Matosavank: se trata de un edificio medio en ruinas cubierto de vegetación que data del siglo XIII. Me gustó mucho su aspecto abandonado y algunas khachkars de los alrededores. Aunque lo mejor estaba por llegar. La entrada se encontraba bloqueada por una reja metálica, pero cuando me acerqué descubrí que se podía abrir y el interior del monasterio me dejó sin palabras. Primero accedí a un Gavit con sus muros cubiertos de khachkars. Y después a una iglesia con más khachkars, relieves, y nichos donde la gente había creado pequeños altares con cruces, imágenes de la Virgen, restos de velas, y ofrendas. La atmósfera era espectacular, con el sonido del agua colándose entre las piedras y todo el recinto para mí solo. No me quería marchar de allí.
2. Monasterio de Jukhtakvank: está compuesto por dos iglesias construidas a principios del siglo XII. La más grande (Surb Grigor) tiene sus muros apuntalados con unos refuerzos metálicos para que no se desmorone. La reja de acceso también se podía abrir y en el interior hay una sala descubierta (la cúpula se vino abajo hace tiempo) con un altar y paredes decoradas con relieves de cruces. En la iglesia más pequeña (Surb Astvatsatsin) solo merece la pena el exterior.
Estos dos monasterios son de dimensiones modestas en comparación con otros más famosos de Armenia, pero el ambiente que se respira es insuperable.
ETAPA 2: JUKHTAK – HAGHARTSIN / 20km / 7h
Tras recorrer el Medieval Monasteries Trail invirtiendo más tiempo del previsto ya eran las 11h pasadas y todavía tenía toda la segunda etapa por delante. Así que me puse en marcha a buen ritmo siguiendo las señales del TCT.

El sendero comenzó sin dar tregua, con una subida constante que cruzó el bosque hasta una zona de prados de montaña con buenas vistas de los alrededores. Ante mí se desplegaban campos de cultivo con dibujos ondulantes tras haber sido segados; granjas abandonadas; y un mar de árboles extendiéndose hasta el infinito. Yo pensaba que a continuación tocaría bajar, pero en su lugar seguí una pista de tierra con una fuerte pendiente que me hizo ganar todavía más altura. Además el sendero del TCT desaparecía y en varias ocasiones tuve que retroceder o perder tiempo buscando el camino correcto.
Después llegó el mejor tramo del día, sin apenas desnivel (mis piernas pudieron descansar) y con unos paisajes de postal: un bosque con árboles de diferentes colores; enormes pináculos de roca cubiertos de vegetación; y una cascada ubicada en un bonito valle rodeado de montañas. Al final aparecí en un pequeño asentamiento compuesto por varias granjas destartaladas con grupos de vacas y cerdos sueltos.
Allí una señora me indicó por dónde seguía la ruta y empezó una auténtica odisea. Encaré una dura subida que me llevó hasta el punto más alto de la etapa, caminando campo a través (no había señales y el sendero desapareció), y rodeado de plantas espinosas que me pinchaban y arañaban los brazos. Además el cielo se cubrió de nubes oscuras y se escuchaban truenos cada vez más cerca. No podía dejar que me pillara una tormenta eléctrica allí arriba, así que encima me vi obligado a avanzar a un ritmo frenético, resbalando continuamente, sin apenas aliento. Fueron momentos que sacaron toda mi capacidad de sufrimiento y reconozco que se me escapó algún grito de desesperación. Pero al final alcancé el collado, me puse el chubasquero y continué la ruta.
La recta final estuvo marcada por una serie de problemas:
*Llovió durante la mayor parte del tiempo, obligándome a guardar la cámara en la mochila para que no se mojara (las condiciones eran nefastas para la fotografía). Una pena porque desde el collado hay una panorámica épica del parque.
*Conseguí encontrar el sendero del TCT pero cada cierto tiempo aparecían cruces de caminos con diferentes alternativas sin señalizar que me obligaban a consultar el mapa. Y la batería de mi móvil estaba en las últimas (sin él no creo que hubiera podido llegar a Haghartsin).
*El sendero era cuesta abajo, pero lo que podía haber sido una ventaja se convirtió en una dificultad añadida porque con la lluvia el terreno estaba cubierto de un barro muy resbaladizo. Tanto que tuve que utilizar mis bastones y a veces parecía que iba esquiando.
Pero bueno, no me vine abajo y con paciencia fui cubriendo kilómetros. La alegría que me llevé cuando por fin alcancé el Monasterio de Haghartsin fue difícil de explicar… Nueva etapa conseguida haciendo frente a un montón de obstáculos. Como es posible llegar en coche había bastantes turistas y recibí miradas curiosas, aunque muy pocos se imaginaban de dónde venía y todo lo que había sufrido.
La lluvia redujo las posibilidades de encontrar fauna, pero aun así durante la jornada vi varias Águilas (una sobre una piedra a escasa distancia); grupos de pequeños pájaros; saltamontes que se ponían a volar desplegando sus alas de color rojo; mariposas; y alguna lagartija. También encontré vacas y cerdos, pero solo en los recintos de las granjas, aunque el sendero estaba lleno de huellas y excrementos. Por suerte no me tuve que ver las caras con ningún perro. Solo me crucé con el 4×4 de un lugareño, la señora de la granja, y un pastor que cuidaba sus vacas. Ni un solo turista, algo que no me sorprendió porque esta etapa no es para principiantes.
En el monasterio busqué el lugar previsto para pasar la noche. Hubo momentos de duda porque el mapa no lo ubicaba bien, pero al final encontré un cartel que señalaba la entrada.
ALOJAMIENTO: VANATUN MONASTERY STAY – 9milD/Noche
*Puntos a favor: habitación espaciosa; limpieza extrema; ubicación espectacular, rodeado de bosques y a escasos metros del monasterio; tranquilidad total por la noche; mobiliario moderno (el hotel apenas llevaba unos meses abierto); encargado muy amable; precio; abundante desayuno incluido.
*Puntos en contra: camas individuales (aunque muy cómodas); baño compartido (aunque solo con otra habitación, que estaba vacía); sin wifi.

Este hotel ubicado en un enorme edificio de estilo neoclásico es la única opción disponible para dormir en la zona. Las alternativas son regresar en taxi a Dilijan y retomar la ruta al día siguiente, o acampar en los alrededores. Por eso estuve a punto de reservar la habitación a través de Booking. Menos mal que no lo hice porque en la web costaba 20milD, y en persona pude conseguir precio individual además de ahorrarme la comisión. Se me hubiera quedado cara de tonto…
Una vez instalado en mi habitación me pequé una ducha. Y a las 20h me esperaba en el restaurante del hotel la cena que había encargado. Consistió en un surtido de ensaladas; sopa de espinacas; arroz con pollo; y una limonada natural. Todo delicioso y abundante. Precio: 4.500D. El comedor estaba desierto, algo sorprendente teniendo en cuenta la ubicación y la calidad de sus instalaciones. Tras llenar el estómago volví a mi habitación y me preparé para una noche de descanso más que merecida. Horas antes estaba caminando bajo la lluvia entre las zarzas, y ahora alojado en una lujosa habitación. Mis viajes siempre están llenos de contrastes…
EL MONASTERIO DE HAGHARTSIN
Al día siguiente me desperté totalmente recuperado y con ganas de afrontar la última etapa del TCT. Por delante tenía 24km hasta la población de Hovk, con muchos tramos sin señalizar. Pero cuando miré por la ventana descubrí con horror que llovía de forma intensa y el bosque estaba envuelto en la niebla. Yo no tengo problema en caminar por la montaña si me pilla la lluvia en ruta, pero comenzar ya en estas condiciones no me hacía ni pizca de gracia. Así que decidí pasar otra noche en el hotel de Haghartsin hasta que el tiempo mejorara.
Con esos pensamientos me dirigí al restaurante del hotel para disfrutar del desayuno incluido en el precio de la habitación. Me atendió una cocinera muy maja que me recomendaba cosas en un inglés muy básico. En la mesa había ensalada de tomate y pepino; salami; dos huevos duros; queso; dos rollitos de verduras; pan con mermelada; y té con miel. Aunque al morder un rollito saltó la sorpresa: se me rompió un diente delantero (tenía una funda desde hacía años) y me quedé con él en la mano. No me lo podía creer…
Este nuevo escenario lo cambiaba todo. Tenía que viajar a Yerevan lo antes posible en busca de un dentista. Con lo cual tras el desayuno preparé mi mochila, desalojé la habitación, y me despedí con pena del encargado. Mi recorrido por Dilijan National Park finalizaba en Haghartsin, aunque antes de volver a Dilijan dediqué unas horas a explorar los alrededores.

Para empezar visité el Monasterio de Haghartsin aprovechando que ya no llovía. Fue construido entre los siglos X y XIII por orden de dos hermanos que eran príncipes de la Dinastía Bagrátida. Está compuesto por 3 iglesias, 2 Gavits, un refectorio y un mausoleo. Los edificios son imponentes, aunque en la última restauración a alguien se le fue la mano y tienen un aspecto excesivamente nuevo. Me gustaron algunos relieves exteriores, como un reloj solar o un león (símbolo de la Dinastía Bagrátida); una khachkar muy elaborada; y los restos de un enorme tronco hueco.
En el interior de las iglesias vi los elementos habituales del arte religioso armenio (altares, imágenes de santos con velas, cruces). Aunque lo más destacado fue poder presenciar una misa ortodoxa en la iglesia principal (Surb Astvatsatsin). El cura estaba de espaldas con una colorida casulla recitando pasajes de la Biblia; y de vez en cuando se giraba para bendecir a los feligreses. Mientras, a su lado, un monje con una túnica negra y capucha cantaba y balanceaba un incensario. La atmósfera era espectacular, con la sala llena de humo y los cánticos melódicos de fondo. Toda una experiencia. Durante mi visita había bastante gente aunque no me molestó. Pero más tarde comenzaron a llegar auténticas hordas (incluido algún grupo de chinos) y me alegré de haber madrugado.
A un par de minutos del monasterio, bajando por la carretera principal, hay una zona llena de khachkars; y un templo en ruinas que contiene un pequeño altar con imágenes de la Virgen, cruces y ofrendas. Mucha gente se centra en los principales edificios de Haghartsin y pasa de largo, así que recorrí el lugar completamente solo.

EL HIDDEN WATERFALL TRAIL
Desde las khachkars retrocedí unos metros y retomé el TCT hasta el punto donde arranca una ruta conocida como Hidden Waterfall Trail. El encargado de la Oficina de Información Turística de Dilijan me dijo que esta era su excursión preferida del parque y no me podía marchar de allí sin hacerla. Se trata de un sendero de 3,3km (ida y vuelta) en el que invertí alrededor de hora y media. De camino atravesé un bosque muy atmosférico con árboles enormes cubiertos de musgo, flores de colores, y un río de aguas cristalinas. Y acabé cruzando un puente para llegar a una cascada que quedaba parcialmente oculta tras una roca (de ahí el nombre de la ruta). El desnivel es moderado aunque había muchas zonas embarradas que dificultaban la marcha.
Teniendo en cuenta que es un sendero muy sencillo y la cantidad de gente que vi en el Monasterio de Haghartsin, aquí sí me esperaba visitantes. Pero está claro que a los armenios no les gusta caminar porque el lugar se encontraba desierto y disfruté de un ambiente genial, con el único sonido del agua y los pájaros. De regreso a Haghartsin la niebla comenzó a envolver el bosque pero la señalización es perfecta y alcancé el monasterio sin problema.
REGRESO A DILIJAN
Cuando llegué a Haghartsin el día anterior recibí varias ofertas de taxistas y pensé que no me costaría conseguir uno para volver a Dilijan. Pero tras dar una vuelta por la entrada del monasterio comprobé que no había ningún taxi a la vista. Además el tráfico de vehículos era constante, pero se trataba de coches privados con familias de lugareños y furgonetas de grupos organizados. Durante un rato lo intenté todo: pregunté al encargado del parking, que no me pudo ayudar; apareció un taxi con unos clientes y pedí al taxista que llamara a algún colega (no había ninguno disponible)… Y hacer autoestop era inviable. Nadie iba a querer dejar subir en su coche a un tipo solo, lleno de barro, que no hablaba armenio o ruso… ¡y encima sin un diente!

A todo esto la niebla se apoderó de Haghartsin y comenzó a llover cada vez con más fuerza. Así que me puse el chubasquero y decidí caminar por la carretera hasta la siguiente población a ver qué pasaba. Por suerte al cabo de unos minutos llegué a un café donde había aparcado un taxi. Cuando pregunté y me dijeron que estaba libre no me lo podía creer. El taxista me pedía 3milD por los 12km hasta Dilijan, pero a pesar de mi situación desesperada conseguí bajar el precio a 2.500D y llegué al B&B Araz sin incidencias.
Una vez en mi habitación me preparé para una tarde de relax. Pero no contaba con que era el cumpleaños de la hija de la dueña y a los pocos minutos comenzó a sonar una música a todo volumen acompañada de gritos y golpes que se prolongó durante horas. Cómo sería la cosa que la mujer se excusó y me rebajó el precio de la estancia a 4milD. En fin… Al día siguiente viajé en marshrutka a Yerevan en busca de un dentista para reparar mi funda.
CONCLUSION
Dilijan National Park es uno de los mejores lugares de Armenia para perderte por la montaña. Aquí podrás realizar desde sencillas excursiones de unas horas hasta rutas de varios días siguiendo el trazado del Transcaucasian Trail. Además sus espesos bosques están salpicados de monasterios medievales que generalmente podrás disfrutar en solitario. La estancia mínima recomendada dependerá de tus planes. Si vas a recorrer el TCT necesitarás al menos 4 días, aunque también puedes hacer como yo y reducirlo a 3, destinando la cuarta jornada a explorar la población de Dilijan.
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Comentarios
2 ComentariosMarga
Jun 14, 2024Gracias me ha servido mucho tu post ❤️
Ganas De Mundo
Jun 14, 2024Gracias a ti por el comentario. Un abrazo!