Edificios históricos de diferentes épocas y una jornada de buceo entre curiosas formaciones de coral y bancos de peces exóticos
Aqaba es una ciudad situada en el extremo sur de Jordania, a escasa distancia de las fronteras de Arabia Saudí e Israel. Durante el siglo XIII AC se llamaba Elath y era un importante puerto comercial que pertenecía al Reino de Edom. Cuenta la leyenda que desde aquí partió la flota del mítico Rey Salomón rumbo a las fabulosas minas de oro de Ophir, cuya ubicación real se desconoce. Su emplazamiento estratégico le permitió prosperar bajo los Babilonios, Aqueménidas y Nabateos, que crearon la King’s Highway para conectar la ciudad con Madaba. Y en la Primera Guerra Mundial T. E. Lawrence y sus tribus Árabes aliadas arrebataron Aqaba a los Otomanos, convirtiéndose en el principal punto de abastecimiento del ejército británico, que recibía armamento y municiones desde Egipto.
Hoy día Aqaba es el centro turístico más destacado del Golfo de Aqaba, superando con creces a Eilat (Israel), Taba (Egipto) y Haql (Arabia Saudí). Además de la posibilidad de bucear en sus aguas cristalinas, Aqaba cuenta con varios lugares de interés, como el castillo medieval, la Playa Al Ghandour y las ruinas de Ayla.
VIAJE RUM – AQABA
Entre estas poblaciones hay 70km de distancia que coinciden en buena parte con el último tramo de la King’s Highway. Solo circula un autobús al día que cubre la ruta y sale de Rum alrededor de las 7h. La mañana comenzó en casa de Zidane a las 6h y poco después ya estaba listo. Entonces oí un minibús que se acercaba y al asomarme unos lugareños me confirmaron que era el de Aqaba. Yo preparé las mochilas; desalojé la habitación; pagué el billete al conductor (3D); y ocupé un asiento junto a la ventana. Mientras el vehículo se iba llenando de pasajeros apareció Zidane. Menos mal porque me sabía mal marcharme sin despedirme de él.

El trayecto duró 45 minutos. De camino cruzamos un bonito paisaje con llanuras desérticas y enormes montañas de paredes naranjas. Antes de llegar a Aqaba paramos en un control policial donde un agente examinó los documentos de identidad y nos hizo bajar para escanear el equipaje. La Terminal de Aqaba está situada en el centro y desde allí me dirigí al lugar elegido para pasar la noche.
ALOJAMIENTO: SKY HOTEL – 25D/Noche
*Puntos a favor: habitación de grandes dimensiones; baño privado con ducha perfecta; limpieza extrema; ubicación inmejorable, en pleno centro de Aqaba; mobiliario moderno; aire acondicionado; wifi rápido; nevera con agua de cortesía; personal de la recepción muy amable; precio.
*Puntos en contra: colchón incómodo; mucho ruido en la calle, con gente gritando hasta altas horas de la madrugada.
En Aqaba hay una amplia oferta de hoteles pero muchos están orientados a turistas de alto poder adquisitivo, con enormes piscinas y restaurantes de lujo. Por suerte encontré el Sky Hotel en Booking, que tiene buenas valoraciones de otros viajeros y un precio asequible, así que reservé una noche. Al llegar me atendió un chico sonriente que me cambió a una habitación mejor de la que me correspondía y me ofreció todo tipo de servicios. La verdad es que la habitación era espectacular y no le faltaba ni un detalle. Fue sin duda la mejor de mi viaje por Jordania.
Nada más instalarme salí a la calle con ganas de conocer Aqaba. Eran las 9.30h y el sol ya pegaba con fuerza. Suerte que era invierno porque Aqaba es famosa por el calor que hace y en verano las temperaturas alcanzan niveles insoportables.
UN PASEO POR AQABA
Aqaba pertenece a la Aqaba Special Economic Zone Authority, que gracias a sus reducidos impuestos ha atraído varios proyectos inmobiliarios de grandes dimensiones. En el año 1965 se firmó un acuerdo mediante el cual Jordania entregó a Arabia Saudí 7mil km2 de territorio interior a cambio de 16km de costa al sur de Aqaba. Un gran éxito para Jordania teniendo en cuenta que permitió la ampliación del Puerto (la única salida al mar del país) y el desarrollo turístico de la zona, con numerosos hoteles y centros de buceo. Esto fue lo más destacado de mi recorrido:
1. Iglesia Bizantina: la llegada de los Romanos en el año 63 AC impulsó aun más la importancia comercial de Elath. Unas décadas después se completó la Via Traiana Nova (sucesora de la King’s Highway), una calzada que conectaba las ciudades de Bosra (Siria) y Elath. La Iglesia Bizantina de Aqaba data de finales del siglo III y está considerada una de las más antiguas del mundo. Yo me acerqué a contemplar sus ruinas, situadas cerca del centro, con muros de adobe rodeados por una verja metálica cerrada al público (todavía se están realizando tareas y había sacos de arena por todas partes). Me conformé con hacer fotos desde la verja y vi una pareja de Arabian Green Bee Eaters de plumaje verde, con el rostro azul y un antifaz negro.

2. Ruinas de Ayla: tras la conquista Árabe se construyó una nueva ciudad llama Ayla en el año 650, durante el Califato Rashidun. Estaba protegida por una muralla y mantenía relaciones comerciales con lugares tan alejados como la India o Etiopía. Además era un lugar de paso de los peregrinos que se dirigían a la Meca. La entrada es gratuita y visité sus ruinas, ubicadas no muy lejos de la Iglesia. Hay cimientos de diferentes estructuras; los restos de la muralla; y el perímetro de la antigua mezquita con numerosas columnas (aquí había un equipo de operarios trabajando y no me pude acercar). El recinto tiene carteles con información en inglés.
3. Castillo de Aqaba: en el año 1115 Balduino I de Jerusalén conquistó Ayla y trasladó el epicentro de la población al sur construyendo un fuerte. Las guerras entre los Cruzados y el Sultanato Ayubí de Saladino arrasaron por completo el castillo. Y los Mamelucos levantaron uno nuevo en 1517 que utilizaban como caravanserai para alojar peregrinos procedentes de Egipto. Aunque ese mismo año el Imperio Otomano conquistó la región y convirtió el fuerte en un cuartel militar. La creación del Canal de Suez en 1869; y la inauguración del Hejaz Railway en 1908, que conectaba Constantinopla con Medina, provocaron el declive de Aqaba, y pasó a ser una sencilla aldea pesquera.
El exterior del fuerte es imponente, con el escudo de armas de la Dinastía Hashemita y una enorme puerta de madera. Durante mucho tiempo el Castillo de Aqaba estuvo cerrado por reformas pero ahora es posible visitarlo y encima gratis. Los muros del vestíbulo tienen inscripciones en Árabe y un techo abovedado. A continuación se accede a un amplio patio rodeado de diferentes estancias, incluida una mezquita con alfombras y un mihrab. También subí a las murallas y contemplé las vistas de los alrededores, con edificios antiguos, arcos de piedra y un minarete.
4. Arab Revolt Square: una plaza que conmemora el centenario de la Rebelión Árabe, iniciada en el año 1917. Aqaba fue la primera población de Jordania donde los Otomanos cayeron derrotados y tiene un gran valor simbólico. En la plaza llama la atención una gigantesca bandera (la que se usó durante la Rebelión, no la de Jordania). En su día era la segunda más alta del mundo, con 137m, pero actualmente es la 9ª porque en el 2021 se instaló una en el Cairo de 200m.
5. Sharif Hussein House Museum: ocupa la casa donde vivió Sharif Hussein en 1917 y está dedicado a la Rebelión Árabe. Durante mi visita hacía poco que abrió el Museo. La entrada es gratuita pero vi una taquilla así que a lo mejor en breve habrá que pagar. Un encargado me hizo dejar mi mochila en un rincón.
La historia de Sharif Hussein Bin Ali es épica y trágica a partes iguales. Era el Emir de la Meca, cargo que había ostentado la Dinastía Hashemita a lo largo de los siglos. En 1916, durante la Primera Guerra Mundial, los ingleses le convencieron para iniciar la Rebelión Árabe. Ese mismo año Sharif Hussein se proclamó Rey del Hejaz (costa occidental de Arabia Saudí); reunió a las diferentes tribus Árabes; y con el apoyo de T. E. Lawrence se enfrentó al Imperio Otomano.
El caso es que los ingleses le habían prometido la creación de un gran estado Árabe que incluiría los territorios del Hejaz, Irak, Jordania, Palestina, Líbano y Siria, con capital en la Meca. Aunque en paralelo firmaron el Acuerdo Sykes-Picot y se repartieron la región con los franceses. Tras la derrota de los Otomanos, Sharif Hussein descubrió la traición y se negó a aceptar el nuevo escenario. Entonces los ingleses le retiraron su apoyo; perdió el Reino del Hejaz y el control de la Meca, que pasó a manos de la Dinastía Saudí en 1925; y acabó exiliado en Chipre. Para compensar, su hijo Faisal fue nombrado Rey de Irak y su hijo Abdullah se convirtió en Emir de Transjordania.
La vivienda se compone de un patio rodeado de diferentes salas. En ellas hay paneles con información en inglés sobre la Rebelión Árabe, además de fotografías y objetos de la época (ropa, armas, cartas). Ayuda a entender la historia reciente de Jordania. En el pasado la casa albergaba el Museo Arqueológico.

Tras la última visita el sol era implacable, así que decidí regresar al hotel y evitar la parte central del día. De camino compré en una tienda algo para picar. Me hizo gracia la actitud del dueño, que por ser occidental me quería cobrar 1D por un paquete de galletas ridículo y cuando me negué el precio cayó milagrosamente a 0,5D. Vaya tela… En mi habitación me estiré en la cama a leer y me quedé dormido un rato aprovechando el silencio (creo que era el único huésped de la planta).
MAS LUGARES DE INTERES
A eso de las 16h continué recorriendo el centro de Aqaba. Por algún motivo el GPS del móvil funcionaba fatal y me tuve que buscar la vida para orientarme.
6. Mezquita Sharif Hussein Bin Ali: fue construida en el año 1975 y es la principal de Aqaba. Está dedicada al líder de la Rebelión Árabe. Únicamente abre para la oración y aproveché el momento para entrar en el patio y contemplar la mezquita de cerca sin acceder a la sala. Es de color blanco, con puertas rematadas por almenas, una enorme cúpula y un minarete.
7. Bazar: consiste en una serie de calles comerciales que rodean la mezquita. Mi guía de viajes hablaba de puestos de frutas, verduras y especias, pero se deben haber trasladado a otra parte de Aqaba porque yo solo vi artesanía, ropa y souvenirs; locales de comida; y cafeterías. Algunos vendedores eran demasiado insistentes. Incluso un tipo no paraba de gritarme para que entrara en su barbería.
8. Playa Al Ghandour: finalicé la jornada paseando por la playa pública de Aqaba. Se trata de un estrecho tramo de arena con sombrillas; familias sentadas charlando; aguas cristalinas; y vistas al otro lado del Golfo de Aqaba de la ciudad de Eilat (Israel), con sus edificios en primer plano y una cadena de afiladas montañas marrones de fondo. En la playa hay una gran cantidad de barcas con fondo de cristal que ofrecen paseos. Oficialmente una excursión de media hora cuesta 25D (una locura), pero no había turistas y los barqueros me pedían solo 10D. Igualmente no me interesó.
En su lugar preferí sentarme en la terraza cubierta del Rose Water Café, situada en un extremo de la playa. Pedí un café turco, que vino acompañado de una botella de agua. Y me dediqué a leer y contemplar el paisaje. A veces pasaban barcas turísticas con música a todo volumen. A la hora de pagar el camarero me pidió 2,5D por el café. Mi cara de enfado hizo que el precio bajara a 2D aunque no debería haber superado los 1,5D (agua incluida). En fin… La puesta de sol tampoco me convenció por culpa de una molesta bruma.
Había pensado cenar en un restaurante pero durante mi ruta por el centro solo vi locales caros. Además la especialidad de Aqaba es el Sayadieh (pescado con arroz y salsa de tomate) y no me apetecía. Al final encontré un local de shawarmas y decidí comprar uno para llevar. El menú estaba en árabe y me guié por las fotos. Opté por una donde aparecía un shawarma grande de carne acompañado de patatas fritas y una Pepsi. Precio: 4,75D. Un tanto caro pero a estas alturas ya no me extrañó. Aunque cuando me dieron la bolsa con la cena me quedé sin palabras: había un tupper con… ¡5 shawarmas! (de buen tamaño, cortados en trozos); y otro con una abundante ración de patatas fritas.
Ya en mi habitación me comí 3 shawarmas acompañados de 2 latas de Pepsi (compré otra en una tienda para bajar tanta comida). Acabé a punto de explotar y rematé la cena con un café con leche. En la calle se escuchaban gritos y vehículos con ruidosos motores. Por suerte me quedé escribiendo hasta muy tarde y cuando me preparé para dormir reinaba la calma.
BUCEO EN EL GOLFO DE AQABA
La jornada comenzó tras una noche de sueño impecable. Aunque al mirar el móvil marcaba una hora menos porque el GPS me ubicaba en Egipto. Una vez en pie me vestí y me tomé un café con leche. Después preparé las mochilas; desalojé la habitación; y me despedí del encargado de la recepción, que no paraba de preguntarme si había quedado satisfecho.
El principal motivo de mi presencia en Aqaba era bucear en las aguas del Golfo de Aqaba, protegidas por la Aqaba Marine Reserve. La zona destaca por su variedad de especies de coral. Y la ausencia de corrientes marinas o desembocaduras de ríos proporciona una visibilidad inmejorable. Los puntos de inmersión se encuentran al sur de Aqaba y llegan hasta la frontera de Arabia Saudí. A la mayoría se puede acceder directamente desde la playa sin necesidad de utilizar embarcaciones, lo cual abarata el precio. A lo largo de la costa hay hoteles y Dive Centers. Yo decidí alojarme en uno y realizar un par de inmersiones.
A continuación caminé hasta la parada del autobús que recorre la costa sur, situada frente a la Arab Revolt Square. Y al momento estaba subido en un vehículo que me dejó en la puerta del lugar elegido para pasar la noche (1D).

ALOJAMIENTO: BEDOUIN GARDEN VILLAGE – 20D/Noche
*Puntos a favor: habitación espaciosa; cama doble muy cómoda; baño privado con ducha perfecta; limpieza extrema; ubicación a escasa distancia de varios puntos de inmersión; tranquilidad total por la noche; ventilador; pequeña piscina; restaurante propio (aunque con tarifas elevadas); Dive Center asociado con buenas valoraciones; precio (además de un 10% de descuento en las inmersiones); sencillo desayuno incluido.
*Puntos en contra: wifi solo en las zonas comunes; encargado de la recepción de carácter errático.
Un hotel recomendado por mi guía de viajes que está asociado con el Aqaba Adventure Divers, uno de los Dive Centers más reputados de Aqaba. Yo llegué sin reserva y el encargado de la recepción me miraba sin saber qué hacer. Más tarde entendí el motivo. La clientela del Bedouin Garden se compone principalmente de abueletes alemanes de alto poder adquisitivo que se pasan el día tomando el sol en la piscina. Y yo era un mochilero con ropa desgastada que necesitaba un afeitado urgente. Tras unos segundos de duda el chaval me dijo que tenía una habitación libre pero todavía no estaba lista.

Mientras tanto me senté a desayunar en la terraza del restaurante. El menú era realmente pobre. Consistió en pan Pita recalentado (al cabo de unos segundos estaba como una piedra); una tortilla francesa; dos porciones minúsculas de hummus y mermelada; un quesito; y un chupito de té. No me convenció, así que en vez de pagar pedí que fuera el desayuno incluido en el precio de la habitación y al día siguiente ya me buscaría la vida.
Tras el desayuno me pude instalar en la habitación. Tuve el tiempo justo para dejar las mochilas en el suelo porque a las 10h me estaba esperando en la recepción el dueño del Aqaba Adventure Divers (le llamó por teléfono el encargado del hotel). Cada inmersión cuesta 23D, que se quedan en 20,7D gracias al descuento para los huéspedes del Bedouin Garden Village. Un precio correcto. El dueño era un jordano de mediana edad. Me explicó que tenía una amplia experiencia y hasta había colaborado con el ejército. Venía acompañado de un chaval egipcio que también era instructor. Charlamos unos minutos y me probé el equipo que iba a utilizar.
Después fuimos en 4×4 con todo el material a una playa cercana. Reconozco que estaba bastante nervioso. Hacía casi 2 años que no buceaba y me había olvidado de muchas cosas. En teoría según las normas de PADI si no has buceado en un año tienes que realizar una inmersión destinada a refrescar conceptos. Yo avisé al dueño pero no le vi demasiado preocupado, quizás porque sabía que era el único cliente del día y estaríamos solos.
INMERSION 1: RAINBOW REEF
Se accede caminando desde la playa. La sorpresa fue comprobar que el dueño del Dive Center no tenía la más mínima intención de mojarse y me dejó en manos del chaval egipcio. Hubiera preferido bucear con él, pero bueno… Lo cierto es que el chico fue muy atento. Me recordó cómo preparar el equipo; y al poco de sumergirnos realizamos algunas maniobras básicas, por ejemplo cómo vaciar de agua la máscara. Me sentí totalmente seguro.
El paisaje submarino de Rainbow Reef es bonito. Había corales de vivos colores y diferentes especies. Vimos Parrot Fish, Lion Fish, un enorme Napoleon Fish, Clown Fish… Aunque no alcanzó el nivel de mis memorables inmersiones en el Mar Rojo de Egipto. Además había demasiada basura.
Tampoco ayudó el viento, que agitó el agua y redujo la visibilidad. Encima la inmersión fue más breve de lo previsto porque el chaval me hizo subir a la superficie cuando todavía me quedaba un tercio de la bombona de oxígeno. Y exploramos una zona reducida, lo cual nos impidió descubrir cosas nuevas. De hecho cuando salimos escuché cómo el dueño parecía reprender al chaval repitiéndole un par de veces “¡Advanced!” (ese es mi nivel de PADI). En fin… Tras 2 años de inactividad no me puedo quejar.

La playa cuenta con una zona de duchas donde me pude quitar el salitre; y nos sentamos a descansar un rato. El chaval me explicó que a pesar de nacer en Egipto (uno de los grandes centros mundiales del buceo) se había visto obligado a emigrar porque el gobierno discrimina a la población local exigiéndole más requisitos para trabajar como instructor que a los extranjeros.
INMERSION 2: JAPANESE GARDEN
A continuación subimos al 4×4 y nos dirigimos a otra playa. Las segundas inmersiones siempre son mejores que las primeras y esta no fue una excepción. El viento había perdido fuerza, con lo cual la visibilidad era excelente. Me sentí mucho más cómodo y relajado. Y el chaval me permitió quedarme bajo el agua alrededor de una hora, tiempo más que suficiente.
No vimos tantas especies curiosas (solo destacó un Stone Fish), pero a cambio contemplé un paisaje espectacular, con enormes torres de coral rodeadas de peces de colores. Me encantó. En un punto del lecho marino había una estructura metálica para fomentar la regeneración del coral y ya se estaba empezando a formar una capa. Después de la inmersión volví al hotel muy satisfecho. Hasta que tocó pagar…
El dueño del Dive Center me pedía 46D sin aplicar el descuento del 10%. No sé si era por un error de comunicación con el encargado de la recepción del hotel o si el tipo se hacía el loco a ver si colaba. El caso es que viví un momento incómodo. Yo reclamé mi descuento y al final el dueño me trató de forma condescendiente diciéndome que le pagara lo que quisiera. Así que le di 43D por las 2 inmersiones (incluí una propina) y nos despedimos de forma fría. Una pena.
Al día siguiente regresé a Amman en autobús. Utilicé los servicios de la compañía privada JETT, que cuenta con 6 salidas. Compré el billete a través de su página web jett.com.jo, donde pude elegir el asiento y pagar con tarjeta sin problema (10D). Al finalizar la transacción tienes que hacer una captura de la pantalla con los datos de la reserva y el código QR que posteriormente escaneará el ayudante del conductor. JETT anuncia que el trayecto dura 4 horas pero normalmente se alarga hasta las 5 horas. El estado de los vehículos varía de forma considerable. El mío tenía asientos espaciosos, puerto USB para cargar el móvil, una asistenta que repartió bebidas, y hasta baño. Pero algunos son muy antiguos, con asientos incómodos sin apenas espacio para las piernas, y ausencia total de servicios adicionales.
CONCLUSION
Aqaba es una interesante ciudad ideal para poner punto final a una ruta por Jordania. Te recomiendo dedicarle al menos 2 días, uno para explorar el centro y otro para hacer buceo o snorkel, o simplemente tomar el sol en la playa. Aunque no me parece un lugar imprescindible y si vas justo de tiempo será mejor que te centres en maravillas como Petra, Wadi Rum o el Mar Muerto y evites las prisas. El Sky Hotel es una gran opción para alojarte. En cambio el Aqaba Adventure Divers me generó serias dudas y si regresara a Aqaba probaría otro centro de buceo.
Me hubiera gustado realizar la popular excursión en barco a Pharaoh’s Island, situada cerca de la costa de Egipto, con buen snorkel y un castillo de los Cruzados. O la visita al Berenice Beach Club, con playa privada, acceso a un arrecife de coral para hacer snorkel, y piscinas. Cuesta 15D y hay autobuses gratuitos. Quedaron pendientes para otra ocasión.
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