Un antiguo minarete entre estelas y petroglifos, una piscina de aguas termales rodeada de montañas y un mercado tradicional con huidizos lugareños
Bishkek es la capital de Kirguistán y su ciudad más grande, superando el millón de habitantes. Se encuentra en el valle del río Chu y antiguamente era una parada habitual de las caravanas que recorrían la Ruta de la Seda. Entre los siglos XVIII y XIX estuvo bajo el dominio del Kanato de Kokand (Uzbekistán), que ordenó la construcción de un fuerte. Hasta que en 1863 los rusos conquistaron la zona con el apoyo de las tribus locales. Y poco a poco se convirtió en una urbe de trazado cuadrangular y amplias avenidas que fue designada capital de la recién creada República Soviética de Kirguistán. En 1926 se rebautizó como Frunze en homenaje a Mihail Frunze, un destacado líder bolchevique nacido aquí. Pero tras la independencia del país en 1991 los nuevos gobernantes recuperaron el nombre original.
Hoy día muchos viajeros ignoran Bishkek y ponen rumbo a las montañas, pero se trata de una agradable ciudad con numerosos ejemplos de Arte Soviético (tantos que les dedico un post a parte), animados parques y un interesante Museo de Historia. Además constituye una base ideal para realizar excursiones por los alrededores. Estos son los 5 lugares de Bishkek que recomiendo:

NATIONAL HISTORICAL MUSEUM
*Horario: 10h – 18h (lunes cerrado)
*Precio: 150S
*Fotografía: ok
Este gigantesco cubo recubierto de mármol ocupa un extremo de la Plaza Ala-Too y fue construido en el año 1984 para albergar el Museo de Lenin. Cuentan que en el interior había salas con espectaculares murales y relieves de bronce que representaban diferentes escenas relacionadas con la Revolución Rusa, además de infinidad de símbolos y propaganda soviética. Pero tras la desaparición de la URSS pasó a ser el National Historical Museum, y en marzo del 2016 cerró sus puertas para unas obras de reforma. Resultado: los murales fueron retirados; el presupuesto del proyecto se disparó hasta los 22 millones de dólares; el Primer Ministro Sapar Isakov acabó condenado a 12 años de cárcel por corrupción; y el Museo se vio envuelto en un interminable proceso judicial que provocó que durante mi visita (¡5 años más tarde!) todavía continuara cerrado al público. Así funcionan las cosas en Kirguistán…
Por suerte unos meses más tarde, a finales del 2021, las obras acabaron y cuando volví a Bishkek pude acceder al edificio. Tras comprar el billete en la taquilla comencé el recorrido. El Museo repasa la historia de Kirguistán, desde el Paleolítico hasta la descomposición de la Unión Soviética. Se divide en 3 plantas, teniendo en cuenta que la inferior ya se considera como la 2ª:
1. Planta 3ª: es la más interesante. Gran parte de los hallazgos proceden de diferentes túmulos funerarios descubiertos por todo el país. Hay misteriosas figuras de terracota; vasijas de cerámica; utensilios de metal; puntas de lanza y flecha… Por algún motivo que desconozco no está permitido el acceso a la sala donde se exponen los objetos de oro, que incluye una magnífica máscara (tuve que observarla desde la distancia). También me gustó un altar de sacrificios Saka sostenido por 4 estatuas humanas; unos osarios de terracota decorados con relieves; una roca cubierta de petroglifos; y varios Balbal o estelas Kurgan, unas piedras antropomorfas que se colocaban sobre los túmulos de personajes destacados.
2. Planta 4ª: comienza con la época del Kanato Karakhanida y acaba con la incorporación de Kirguistán al Imperio Ruso. Se exponen tinajas gigantes; maquetas de los monumentos más destacados del Kanato (como la Torre de Burana); y unas baldosas lujosamente decoradas. En esta planta también hay un Museo Etnográfico que aborda la cultura y tradiciones kirguisas, con una yurta, coloridas alfombras, joyas, instrumentos musicales, libros, elaborados ropajes, utensilios de labranza, recipientes para guardar kumis (leche de yegua fermentada), y sillas de montar a caballo.
3. Planta 5ª: abarca desde la Revolución Rusa hasta la actualidad de Kirguistán. Contiene fotografías antiguas y elementos de personalidades destacadas (cuadernos de notas, medallas, ropa). Aquí llaman la atención los carteles de propaganda soviética y los objetos con el rostro de Lenin o la Hoz y el Martillo.
La verdad es que pasé un par de horas entretenido recorriendo el Museo. Hay numerosos paneles con información en inglés aunque si lo necesitas también puedes contratar los servicios de un guía. Durante la visita me crucé con bastantes turistas pero el recinto es enorme y no me molestaron. En el exterior del Museo hay un conjunto de Balbals realmente fotogénicos.
En el centro de la Plaza Ala-Too se levanta una columna con la estatua ecuestre de Manas, protagonista del poema épico más famoso de la literatura kirguisa. Data del año 2003 y sustituyó a la de Lenin, que ahora se encuentra detrás del Museo. En la Plaza también hay una enorme bandera de Kirguistán; y dos soldados de la Guardia de Honor que son sustituidos cada hora durante una breve ceremonia. Por último, en el extremo opuesto destacan una serie de edificios públicos con columnas y cúpulas doradas. La Plaza Ala-Too es un lugar muy animado donde los habitantes de Bishkek acuden a pasear a cualquier hora del día.

OSH BAZAR
Un fascinante mercado situado a 4km del centro de Bishkek. Para llegar solicité un taxi a través de la app de Yandex y me dejó junto a una de las entradas por 120S. Cuando finalicé la visita decidí regresar a pie siguiendo la Avenida Chuy y tardé 45 minutos pasando por algunas de las principales atracciones de la ciudad, como la Plaza Ala-Too o la Filarmónica Nacional. Tú eliges la ruta… Osh Bazar tiene docenas de puestos con todo tipo de productos a la venta: frutos secos, dulces, verduras, especias, ropa, escobas… Aquí descubrí algunas especialidades de la gastronomía de Kirguistán:
*Lepyoshka: pan de forma redonda con un dibujo en el centro.
*Kurt: pequeñas bolas de queso fermentado de sabor muy fuerte. Un vendedor me dio una para probar y no me gustó nada (estaba excesivamente salada), aunque dicen que es el aperitivo ideal para acompañar con unas cervezas.
*Hvorost: dulces de color rojo y naranja con forma de empanadilla.
*Naswar: bolitas de tabaco de color negro. Se consumen poniendo unas cuantas entre el labio inferior y los dientes, y escupiéndolas tras 15-30 minutos. Un chaval me regaló un envoltorio de plástico con varias raciones pero no me acabó de convencer y lo tiré más adelante.
Osh Bazar opera todos los días de 8h a 20h, aunque los lunes muchos puestos están cerrados. El mercado me encantó y disfruté caminando entre clientes y carretilleros que transportan sus compras. Pero me marché con una ligera decepción porque nadie quería aparecer en mis fotos. Y eso que utilicé el móvil renunciando a mi cámara réflex; y empleé todos los trucos que se recomiendan: pedir permiso, sonreír, intercambiar unas palabras antes de sacar el tema… Pero nada funcionó. Ni siquiera con los hombres, que se negaron en redondo salvo un par de excepciones. Al final me cansé de preguntar y me limité a hacer fotos panorámicas desde la distancia. En fin, quizás tuve mala suerte…
Otro mercado importante de Bishkek es Dordoi Bazar, situado a 8km del centro. Está considerado el más grande de Asia Central, aunque su interés turístico es escaso porque principalmente comercializa productos modernos importados de China. Yo no lo visité.
PARQUES
En el centro de Bishkek hay varios parques donde por las tardes se respira una gran atmósfera, con familias y grupos de amigos pasando el rato alejados del ruido de la ciudad. Estos son mis 3 favoritos:
1. Oak Park: inaugurado a finales del siglo XIX, es uno de los parques más antiguos de Bishkek. Se divide en dos partes: una con senderos que discurren por un bosque de robles (de ahí el nombre del parque); y otra con jardines llenos de coloridas flores y curiosas estatuas. La mayoría proceden de una exposición de escultura que tuvo lugar en la capital en 1984 y atrajo a artistas de toda la Unión Soviética. Cuando acabó el certamen las estatuas permanecieron en el parque y con el tiempo se fueron añadiendo otras nuevas. En Oak Park hay varios negocios que alquilan bicicletas de 2 y 4 ruedas, muy populares entre los lugareños.
En el año 2010 se añadió una columnata con una estatua de Chingiz Aitmatov, un famoso escritor kirguiso, y se cambió el nombre del parque en su honor, pero entre la gente todavía es conocido como Oak Park.
2. Panfilov Park: está justo al lado de Oak Park y es el preferido de los niños porque cuenta con un parque de atracciones que incluye una enorme noria. Data de 1979 y homenajea a Ivan Panfilov, un importante general del Ejército Rojo (por eso el recinto tiene forma de estrella comunista). Además de las atracciones infantiles también hay un mercado con puestos de artesanía y recuerdos.
3. Victory Park: fue creado en el año 1981 y se encuentra al sur de Bishkek. En el centro se levanta un memorial con forma de pirámide dedicado al cerco de Leningrado, que tuvo lugar durante la Segunda Guerra Mundial. Y es que Kirguistán acogió a miles de refugiados que lograron huir de esa ciudad (hoy día San Petersburgo). En los alrededores hay estatuas que hacen referencia a otros conflictos de la historia reciente del país; y una red de senderos que se internan en el bosque. Durante mi paseo vi varias ardillas muy graciosas en busca de comida.

TORRE DE BURANA
A mediados del siglo IX una serie de tribus nómadas que habitaban la región fronteriza entre Kirguistán y China unieron sus fuerzas creando el Kanato Karakhanida. Y en el año 999 conquistaron Transoxiana aprovechando la debilidad del Imperio Samánida. Unas décadas más tarde el Kanato se dividió en dos reinos independientes: el occidental, con capital en Samarkand; y el oriental, cuya corte estaba en Balasagun y después se trasladó a Kashgar (China). Casi siempre tuvieron que rendir pleitesía a otros estados más poderosos, pero sus gobernantes encargaron la construcción de magníficos monumentos. Hasta que en 1212, poco antes de la invasión de Genghis Khan, perdieron el control de la zona
Balasagun (conocida popularmente como Burana) nunca se recuperó de la destrucción provocada por los Mongoles, y esta ciudad que había sido un animado centro comercial de la Ruta de la Seda desapareció en el olvido. A pesar de todo, sus escasas ruinas constituyen uno de los recintos arqueológicos más importantes de Kirguistán, donde destaca la Torre de Burana. Se encuentran 75km al este de Bishkek y se pueden visitar en una excursión de un día o de camino al lago Issyk Kul. Lo normal es llegar a Balasagun en 2 etapas:
1. Marshrutka a Tokmok: yo caminé desde mi hotel hasta la Terminal Este. Allí tuve mucha suerte porque la marshrutka nº353 que cubre la ruta ya estaba llena de pasajeros. Con lo cual guardé mi mochila grande en el maletero trasero, ocupé un asiento junto a la ventana, pagué el billete al conductor (50S) y arrancamos en cuestión de minutos. El trayecto duró una hora siguiendo el Valle de Chuy.
De camino pasamos por Kant, una población que no se llama así por el filósofo sino por una planta de procesado de azúcar construida en los años 30 (kant significa “azúcar” en kirguiso). Aunque hoy día es más conocida por albergar una base aérea del ejército Ruso. También me entretuve contemplando el paisaje, con campos de cultivo; rebaños de vacas guiados por pastores a caballo; y las montañas de fondo. La marshrutka me dejó en la Terminal de Tokmok, donde ignoré a varios taxistas que me ofrecían sus servicios.
2. Taxi Privado hasta Burana: la verdad es que necesitaba un vehículo, pero siempre intento evitar a los taxistas que merodean las Terminales porque suelen ser más caros. Además en Tokmok la oferta de taxis en infinita, así que me alejé de allí y negocié con un abuelete. Por un trayecto de ida y vuelta a las ruinas de Balasagun con una hora de espera me pedía 600S, pero yo lo rebajé a 500S (unos 5€) añadiendo media hora más de visita y nos pusimos en marcha.
Mi idea inicial era utilizar un taxi solo para la ida y regresar a Tokmok en autoestop, pero con estos precios tan económicos no tenía sentido complicar las cosas. También hay marshrutkas que viajan entre Tokmok y Burana, aunque sus horarios erráticos pueden provocar una pérdida de tiempo innecesaria.

*Horario: 9h – 17h (hasta las 18h en verano)
*Precio: 110S
*Fotografía: ok (excepto en el Museo)
El taxista me dejó junto a la entrada del recinto tras un breve trayecto de 20 minutos. Después compré el billete en una taquilla y comencé la visita. Esto fue lo más destacado:
1. Torre de Burana: se trata de un espectacular minarete del siglo XI que formaba parte de una mezquita. Antiguamente tenía 45m de altura y ofrecía un aspecto similar al Minarete Kalon de Bukhara (también obra de los Karakhanidas). Pero en el siglo XV un terremoto destruyó los últimos niveles y se quedó en 24m. Afortunadamente los rusos realizaron diferentes trabajos de restauración y hoy día el monumento aguanta en pie.
El exterior está decorado con dibujos geométricos hechos de ladrillo. Y es posible subir hasta una terraza que ofrece buenas vistas de los alrededores, con campos de cultivo y las montañas nevadas en la distancia. Eso sí, la escalera es estrechísima (no caben dos personas a la vez); tiene escalones muy separados; y en la parte central la oscuridad es total. Una pequeña aventura, en especial el descenso de espaldas… A mí me tocó esperar un rato a que bajara una familia que avanzaba a paso de tortuga, aunque mereció la pena. Seguro que se acabará prohibiendo el acceso, al igual que ocurrió en el Minarete Kalon.
2. Balbal y Petroglifos: a escasos metros de la Torre hay una explanada con docenas de estelas Balbal, obra de las tribus nómadas que habitaban el Valle de Chuy. Las más antiguas datan de los siglos VII – II AC, cuando los Escitas dominaban la región. Aunque buena parte de las que se muestran en Burana pertenecen a los diferentes pueblos túrquicos (como los Kipchaks) que se expandieron por Asia Central durante la Edad Media. Son una maravilla. Además junto a las estelas hay un camino flanqueado por piedras decoradas con petroglifos donde aparecen ciervos y hombres con arcos. La mayoría son de los siglos VII – III AC.
Me sorprendió ver estas valiosas obras de arte esparcidas por allí sin ningún tipo de protección, no solo de los elementos sino de la gente. Por ejemplo durante mi visita dos críos estuvieron todo el rato saltando de piedra en piedra y subiéndose a las estelas entre las risas de sus padres, que lo veían de lo más normal. En fin…
3. Museo: consiste en una pequeña sala donde hay diferentes objetos antiguos encontrados en las excavaciones de Balasagun. Entre ellos destacan joyas, restos de cerámica, piedras con inscripciones en árabe, cruces cristianas, armas… La fotografía está prohibida (¡?) y la señora encargada me lo recordó nada más entrar.
Yo pensaba que al ser jueves estaría solo en Burana, pero me tocó compartir el recinto con varias familias. A la hora acordada con el taxista caminé hasta la entrada y regresamos al centro de Tokmok. Como al día siguiente me dirigía hacia el lago Issyk Kul preferí pasar la noche allí en vez de volver a Bishkek.
Shamsinskaya Hotel – 1200S/Noche
*Puntos a favor: habitación enorme; cama doble muy cómoda; baño privado con ducha perfecta; tranquilidad total por la noche; wifi rápido; encargada de la recepción realmente amable.
*Puntos en contra: ubicación alejada del centro; mobiliario destartalado.
Cuando busqué alojamiento en Tokmok la única opción disponible en Booking era el lujoso Hotel Burana, que cuesta 100Usd/Noche. Y en Google Maps solo encontré otro con unas críticas horribles. Al final me orienté con maps.me, donde aparecían varios hoteles, aunque desconocía si estaban abiertos y qué me iba a encontrar. Por suerte el Shamsinskaya me convenció y me pude instalar sin problema.
A continuación todavía faltaban unas horas para el atardecer y las dediqué a visitar Tokmok. Me sorprendió su ambiente soviético, con viejos bloques de pisos, un antiguo teatro, un panel con la hoz y el martillo, un parque con esculturas, fábricas abandonadas… Incluso encontré una rotonda decorada con un avión de combate real. Por supuesto mi presencia paseando con una cámara de fotos despertó miradas curiosas.

ISSYK ATA
Se encuentra a 60km de Bishkek y es otra excursión interesante. Desde hace siglos este lugar ubicado a 1800m de altura, al pie de los montes Tian Shan, es sinónimo de “curación” gracias a sus manantiales de aguas termales con todo tipo de propiedades medicinales. Aunque su popularidad se extendió cuando los rusos construyeron un sanatorio en 1891. El centro todavía sigue activo y tiene capacidad para 800 pacientes, pero los tratamientos solo se administran con prescripción médica.
Para llegar a Issyk Ata caminé desde mi hotel a la Terminal Este de Bishkek. Allí encontré la marshrutka nº316, que cubre la ruta con varias salidas diarias. La primera es a las 8.30h (imprescindible si tienes pensado regresar a Bishkek por la tarde). A mí no me gusta madrugar y preferí la de las 10h. Tras ocupar un asiento junto a la ventana el conductor pasó a cobrar el billete (80S) y nos pusimos en marcha. El trayecto duró menos de hora y media. Primero avanzamos hacia el este siguiendo el Valle de Chuy; cruzamos Kant; y en la aldea de Krasnaya Rechka nos desviamos a la derecha por una carretera secundaria que poco a poco fue ganando altura, con unas vistas geniales.
Issyk Ata no es un pueblo bonito. Se compone de varios bloques de pisos de estilo soviético; locales de comida en contenedores de metal; y una mezquita moderna. Pero está rodeado de una naturaleza espectacular, con escarpadas montañas y el río Issyk Ata.
Además cuenta con varias atracciones turísticas:
1. Piscinas de Aguas Termales: hay 3 y yo utilicé 2 de ellas. La primera pertenece al Ulai Hotel. Es pequeña y las vistas son bastante limitadas (está rodeada de paredes), pero se incluye en el precio de la habitación (me alojé aquí) y le dediqué un rato. Eso sí, al última hora de la tarde porque durante el día no cabía ni un alfiler (hacía sol y era domingo). El agua está ardiendo y mientras me bañaba conocí a dos chavales de Kant con los que hablé un rato.
La segunda piscina es otra historia. Está ubicada sobre una colina al final de un sendero y ofrece una magnífica panorámica de las montañas (mejor luz para la fotografía por la mañana). Además es enorme y permite una mayor privacidad. A cambio el agua está templada y los efectos son menos relajantes. Las dos piscinas cuestan 100S por hora, y cuentan con vestuarios y duchas.
2. Arte Soviético: en los alrededores del Sanatorio hay una plaza oculta entre los árboles con una estatua de Lenin sobre un pedestal. No muy lejos descubrí un conjunto de emblemas de la URSS con la hoz y el martillo. También vi casas tradicionales (llamadas Dacha) para alojar a los pacientes del Sanatorio. Son de madera tallada y están pintadas de color azul. Algunas aun se alquilan pero otras presentan un aspecto lamentable. Yo me colé en una con agujeros en el suelo, techos cayéndose a pedazos y una habitación donde había varias camas rotas.
Además pude entrar en un Centro Cultural abandonado. Ya había pasado dos veces por delante y pensé que todos los accesos estaban bloqueados, pero a la tercera vi a 3 chavales saliendo y seguí sus pasos. Dentro encontré una sala con mesas de billar y un ajedrez gigante; y un pasillo con las paredes cubiertas de azulejos. El edificio ofrece mucho más, incluido un auditorio para centenares de personas, pero una puerta metálica sellada me impidió continuar. Fue un gran momento.

3. Relieve de Buda: según los expertos la región de Issyk Ata perteneció durante un tiempo al Reino Tibetano. Y en una enorme roca hay un relieve de Buda que data de los siglos VII-X cubierto de pintura dorada para evitar su deterioro, además de algunos mantras tibetanos desgastados. Las ramas de los árboles cercanos están cubiertas de trozos de tela o plásticos de colores que la gente deja con la esperanza de que se cumpla su deseo.
4. Rutas de Senderismo: la más popular se adentra en el Valle de Chuy siguiendo el curso del río y tras 2,5km acaba en una cascada de 8m de altura. Es muy sencilla, con 300m de desnivel positivo, pero yo llevaba varios meses sin hacer deporte y no estaba aclimatado a la altura, así que me costó más de la cuenta. De camino pasé junto a grupos de vacas; un par de marmotas saltando entre las rocas; un mirador con el Monte Batyi (una pirámide de casi 4mil metros) recortado en la distancia; y varios lugareños. Me esperaba una marea de visitantes pero por lo visto los kirguisos prefieren las piscinas. Mejor luz para la fotografía por la mañana.
En la zona de la cascada todavía quedaban placas de nieve. Con material de acampada es posible continuar la ruta hacia el sur entre lagos y pasos elevados. Pero yo ya había elegido otros lugares para hacer trekking en Kirguistán y regresé a Issyk Ata. La última marshrutka de vuelta a Bishkek sale a las 16h, así que me vi obligado a pasar la noche en Issyk Ata porque de lo contrario solo hubiera tenido 4 horas para explorar la zona.
Ulai Hotel – 1800S/Noche
*Puntos a favor: habitación espaciosa; baño privado; buena limpieza; wifi rápido; nevera; piscina de aguas termales propia (aunque la puede utilizar todo el mundo pagando 100S); restaurante propio a tarifas razonables.
*Puntos en contra: camas individuales; ducha con escasa presión (el mando perdía agua); lugar muy ruidoso; precio.
La oferta de alojamiento en Issyk Ata es reducida. Yo encontré el Ulai Hotel gracias a Google Maps porque en Booking no aparecía nada. Tras bajar de la marshrutka un vecino me indicó la ubicación el hotel. Y en la recepción una pareja de chavales me hizo de intérprete con la encargada, que no aceptó ningún tipo de descuento. También es posible dormir en varias casas particulares del pueblo, pero sin hablar ruso es complicado.
Mi experiencia en el Ulai Hotel fue nefasta porque me ubicaron en un edificio anexo con paneles de madera que temblaban al cerrarse la puerta y filtraban cualquier sonido. Imagino que no había habitaciones disponibles en el edificio principal o eran más caras. Encima una familia numerosa se apoderó del lugar hablando a gritos, viendo la tele con las puertas abiertas, y permitiendo que los críos corrieran por el pasillo. Si volviera a Issyk Ata buscaría otras opciones.
A la hora de cenar fui al restaurante del hotel. Yo ocupé una mesa y pedí Tuurama Shorpo (sopa de verduras con albóndigas); Kuurdak (carne de ternera con patatas y cebolla); y té con limón. La comida estaba rica, con raciones abundantes, y me costó 520S. A unos metros de allí, cruzando el río por un puente, hay una tienda bastante completa donde pude comprar galletas y zumo para desayunar.

ALOJAMIENTO EN BISHKEK
En total entre idas y venidas estuve 15 noches en Bishkek y dormí en el mismo hotel.
Seven Hotel – 1500S/Noche
*Puntos a favor: habitación espaciosa; baño privado con ducha perfecta; balcón con vistas de la ciudad; buena limpieza; ubicación céntrica, al lado de Victory Square; tranquilidad total por la noche; wifi rápido; aire acondicionado; servicio de lavandería económico (me vino genial); encargados de la recepción muy amables.
*Puntos en contra: camas individuales; mobiliario destartalado; en teoría era posible pagar con tarjeta pero al final tuve que utilizar efectivo porque el datáfono no funcionaba (¡durante dos semanas!).
Reservé las primeras 2 noches a través de Booking y negocié el resto directamente en la recepción, aunque solo me ahorré 100S por noche porque Booking ya aplicaba un descuento importante. El Seven Hotel ocupa la séptima planta (de ahí el nombre) de un edificio de estilo soviético propiedad del Hotel Dostuk, que es algo más caro (2milS/noche). En general acabé muy satisfecho, a excepción de algún vecino más ruidoso de la cuenta.
Nota: en el año 2023 regresé al Seven Hotel y el precio de la misma habitación había subido a 2500S.
CONCLUSION
Reconozco que en Bishkek esperaba encontrarme una ciudad moderna similar a Tashkent. Pero se trata de un lugar más acogedor, con bonitos parques; abueletes con Kalpak (el gorro tradicional kirquiso, hecho de piel de oveja); puestos con señoras vendiendo Kvass (una bebida sin alcohol elaborada con harina y malta); grupos de chavales jugando a Kartoshka en las plazas (una especie de voleibol); y espectaculares vistas de los Montes Ala-Too con su cumbres nevadas en la distancia. Para visitar las 5 atracciones turísticas que recomiendo necesitarás un mínimo de 3 días, uno para Bishkek y dos para las excursiones. Eso sin incluir la ruta de arte soviético que comento en el siguiente post.
Si te gustó el post, dale al like (el corazón que hay en la parte superior), deja un comentario con tu opinión, y sígueme en redes sociales





















Comentarios
2 ComentariosAntonio JMMG
May 4, 2024Muy interesante todo
Ganas De Mundo
May 4, 2024Gracias!